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Cómo vencer tu miedo y finalmente hacer lo que quieres

Puede ser que este año este siendo uno de esos años cruciales, en donde pasan tantas cosas asombrosas al mismo tiempo que no puedes creer que sea tu vida.

A la vez es un tiempo de enfrentar muchos miedos irracionales, de ver las oportunidades y tomarlas, aunque se me hace un nudo en el estómago, no puedo dormir y quiero a veces solo meterme debajo de una roca. Tengo un poquito de síndrome del impostor, pero estoy abriendo mis brazos a todo lo maravilloso que puede traer la vida y quiero disfrutar la vida, emocionarme en lugar de asustarme.

La semana pasada pasaron muchas cosas que me pusieron ansiosa y que hice porque de verdad quería tanto hacer estas cosas. Creo que lo hice bastante bien, y quiero compartirles mis estrategias, espero que les ayuden a ir por lo que quieren.

Respira

Estaba en el avión, estábamos aterrizando o despegando, la verdad no estoy segura, pero de lo que estoy segura es de esa sensación de pánico, sentada en mi asiento me costaba respirar. Recordé una técnica de respiración que leí en el libro de Brené Brown “Rising Strong”. Consiste en inhalar contando hasta cuatro, mantener el aire por 4 tiempos más y exhalar contando hasta cuatro. Respiré hasta que sentí que mi pulso estaba regresando a la normalidad, no me da miedo volar, pero este vuelo en específico significaba el inicio de mi viaje, un viaje que significaba mucho para mí. Ibamos a filmar un documental con un equipo de mujeres, sobre una mujer increíble a la que admiro muchísimo, y el viaje en carretera hasta Veracruz me daba ansiedad también (viajar por carretera en México me hace eso).

La respiración me devolvió a mi centro y me di cuenta que todo estaba bien.

Ríe y emociónate

Si sientes miedo de cosas que quieres hacer y que quieres hacer pero no te atreves, a veces es bueno pensar en que ya lo estás haciendo, y en lugar de pensar todo lo que te asusta, pensar en lo increíble que te podría hacer sentir. Siéntete ya afortunado de tener estos sueños y si estás un poco más allá y estas dando el primer paso, emociónate porque aunque el primer paso haya sido pequeñísimo, ya estás haciéndolo, olvídate del futuro por un segundo y alégrate de tus ideas y de ser tu mismo. ¡Eres increíble!

Me bajaba del avión después de mi pequeño ataque de pánico y pensé, que increíble que estoy aquí, que increíble que tengo esta oportunidad, que increíble estar viva.

Un paso a la vez y un día a la vez

Esta semana pasada me hice mi segundo tatuaje. Encontré una artista increíble y tenía muchas ganas de conmemorar este tiempo con un tatuaje, como un ritual. Pero me da mucho miedo tatuarme, me veo como una gallina miedosa (le dije esto a mi tatuadora mientras me tatuaba y me dijo, pero aquí estas, eso significa que no eres tan miedosa), así que solo escribirle a la tatuadora a preguntar el precio ya me dio nervios, cuando acepto tatuarme y tenía que pagar me tomó unos días pagar, una vez pagado no había vuelta atrás. Le pedí a mi esposo que me ayudara a hacer la transferencia y cuando quedó tuve que respirar profundo y pensar en otra cosa.

El día de mi cita con Andrea no pude dormir, me levanté en la casa de mi amiga en CDMX con un nudo en el estómago y le hablé a mi esposo que se había quedado en Guadalajara. Le dije que no sabía si iba a ir a tatuarme. Estaba asustada, estaba sola. Pero mi esposo me ayudo a enfocarme en que en realidad yo sí quería mi tatuaje, solo estaba asustada….

Le llame a una amiga para que me acompañara (a la final solo pudo estar un ratito, pero me ayudo) y a las 4 de la tarde me subí al taxi para ir al estudio. Desde este momento tuve que enfocarme en solo el siguiente paso, subirte al taxi, sacar dinero para pagar, subir al estudio, preguntar por mi tatuadora, pensar en el diseño, y finalmente acostarme en la mesa para que me tatuaran.

¡Ay Dios! sufrimos más en nuestra mente que en la realidad. El tatuaje dolió muy poco, el diseño quedó precioso, mi tatuadora es una gran artista, conversamos mientras me tatuaba y me la pasé genial. Después de todo estaba tan orgullosa de mi misma por haber tenido el coraje de hacer lo que quería aunque me moría del miedo.

Pide ayuda

A veces tenemos que hacer cosas solos, y es importante tener confianza en uno mismo, aprender a respirar, enfocarse y hacer tus cosas, pero a veces podemos transitar una ruta con alguien más, podemos encontrar compañeros de batallas.

En este viaje trabaje codo a codo con una artista con la que comparto muchas cosas, hasta nuestro tipo de sangre, y apoyarnos en ese día a día que es un rodaje es algo muy valioso, por eso para mi es super importante tener un equipo en el que pueda confiar 100% porque mi profesión a veces es imprevisible y necesitamos reaccionar rápido, en esos momento no puedes no confiar.

Tenemos que tener las agallas para hacer lo que queremos, es la única forma en la que nos movemos hacia adelante y ser las personas que queremos ser. Supongo que aquí está la respuesta a ¿cómo lo haces? Cuando la gente ve mis locuras no saben que que detrás de esta actitud de confianza hay muchos microsegundos en que todo se desmorona pero me reconstruyo una y otra vez porque creo que tengo una misión y quiero hacer una diferencia.

Después de mi tatuaje caminando por la ciudad con mis amigas les dije, no sé cuando me volví tan miedosa, yo no era así, lo juró! una de ellas me miró y me dijo con sabiduría infinita en su voz, se llama hacerse adulto. Mi otra amiga dijo yo todavía no tengo miedo, y nos reímos, es porque no has cumplido 30 todavía, respodió mi otra amiga, más risas. Tal vez es cierto, tal vez la edad nos hace más precavidos, pero me rehuso a dejar de vivir por mis miedos.

Y si se lo preguntan todo lo que me daba miedo salió bien, en cambio algo que no vi venir sucedió y tuve que reaccionar, y ni eso estuvo tan mal.

¡Ve por lo que quieres, YA! La vida de todas formas va a suceder, más vale hacer algo bonito de ella.

Fotos del extraordinario viaje a Veracruz.

 

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Como sobrevivir un vuelo largo en clase turista

Hace 10 años mi idea de volar era muy diferente a la de ahora, tenía esta idea romántica de que volar era una experiencia (cómoda), lease con voz de millennial que cree que puede salvar el mundo, pero la verdad es que volar es poco glamoroso, prefiero mil veces los viajes en tren.

Una vez que uno puede costearse volar en primera clase la cosa cambia (un poco) pero para la mayor parte de los mortales la clase turista es como volamos, no se si es correcto decir clase turista, hasta la clase turista ahora ha sido dividida en esa pesadilla de miles de opciones en las que en la categoría más baja ya no te dan ni un vaso de agua.

Así que como sobrevivir un vuelo de más de 6 horas cuando el espacio es limitado, el entretenimiento a bordo casi nulo y el menú triste. Aquí les van mis tips después de incontables vuelos de ida y vuelta de Ecuador a Alemania.

ANTES DE SUBIRTE AL AVIÓN

Evita las escalas

Ya se que esto parece que no tiene mucho que ver con el tema, pero al comprar el vuelo es cuando normalmente empiezan los problemas. Una vez cometí la locura de viajar de Stuttgart a Quito con 3 escalas. En total estuve de viaje aproximadamente 30 horas y lo que quedo de mi cuando llegué no lo reconocieron ni mis padres (no es chiste).

Así que aunque vayas en clase turista busca el vuelo con la menor cantidad de escalas, a veces tomar un tren puede ser mejor opción (en Europa).

Menos es más

¿Han viajado con 15 kilos de equipaje de mano? Yo sí. Me dirán, pero no se puede viajar con tanto equipaje, la verdad es que si se puede con un poco de maña, pero no lo recomiendo. Si van a tener un vuelo largo, con escalas, lo que menos quieren es estar cargando tanto equipaje de mano. Si no tienes que hacerlo, no lo hagas.

Por esto cambié mi cámara principal y mi laptop a modelos más ligeros, llegar con la espalda molida por cargar mi equipo fotográfico no es algo que quiero repetir. (Aunque mientras escribo en el aeropuerto de CDMX traigo como 15kg de equipaje de mano porque me estoy mudando).

Viaja ligero.

Evita los aeropuertos conflictivos

Sabes que es peor que un vuelo largo, un vuelo largo que salga tarde, o donde te rompan tu maleta. Este es un tip general más que de vuelos largos.

Aquí mi lista negra de aeropuertos:

-Benito Juarez Ciudad de México

-El Dorado Bogotá (aunque estoy pensando en sacarlo de la lista negra)

-Barajas Madrid

Aeropuertos donde no he tenido malas experiencias:

-Tocumén Panamá

-Cancún

-Quito

-Amsterdam

-Frankfurt

 

VAMOS A VOLAR

Pijama Party

Viaja como si te fueras ir a dormir. Un viaje largo en avión, en clase turista, es de las experiencias más incomodas que he tenido en mi vida, para lograr acomodarme he tenido que recurrir a convertirme en un pretzel para poder acomodarme y dormir.  Sobre todo si el viaje es durante las horas de la noche (mi elección) es bueno que vayas lo más cómodo posible. Evita los jeans, telas de poliéster y ropa apretada a toda costa.

Es muy útil también llevar un suéter extra-grande y medias extras. Los aviones pueden ser muy fríos.

Indispensable es llevar una almohada para el cuello, de esas que parecen donas, las hay también inflables para que no sean tan estorbosas.

Entretenimiento

Mientras unos somos afortunados y podemos dormir casi en cualquier lugar (en un vuelo de Bogotá a Frankfurt dormí 8 de las 12 horas de vuelo) otros estarán despiertos la mayor parte del tiempo. Llevar tu ipad con un par de películas, música o audiolibros puede ser una buena idea para pasar el tiempo. Ese libro que nunca parece que puedes terminar de leer, puede ser una buena opción cuando te desconectas del mundo un ratito  (odio pensar que van a poner WiFi en los aviones).

Muévete

Aún si eres bueno para dormir, en cualquier vuelo largo no está de más levantarse de vez en cuando para estirar las piernas. Puedes darle una vuelta al avión, y quedarte parado un momento para cambiar de posición por un momento. Si eres flexible y atrevido como yo hasta podrías intentar estirarte un poco en la parte trasera del avión donde suele haber un poco más de espacio. Creéme los calambres y el dolor de espalda suelen arruinar la experiencia de volar.

Hidrátate

Estar por tanto tiempo en un avión no es optimo para tu cuerpo y aunque no conozco las razones exactas en mi experiencia tiendo a deshidratarme mucho en los aviones, así que como precaución llevo siempre una botella reusable y la relleno con agua para siempre tener algo de tomar.

También puedes llevar un par de manzanas, te hidratarán, además de que te darán energía y son fuente de fibra. Lo mejor es que por ser tan comunes no suelen hacerte problemas en seguridad.

¡Ahora sí, feliz viaje!

 

 

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Miedo a ganar, es real

“No dejes que el miedo a perder, sea mayor que la emoción de ganar”.

— Robert Kiyosaki

Creo que me encuentro en esa parte de la población que ha aceptado que si vas a ser valiente con tu vida, por ende vas a fracasar y la verdad es que mis fallas son como mis medallas de honor, por intentar, por no rendirme, soy muy buena levantándome después de que la vida me tira del caballo, soy buena en las crisis, modo supervivencia es un modo que conozco y que a pesar de todo no le tengo miedo.

En este movimiento de ser vulnerables y darnos la oportunidad de vivir nos preparan para los fracasos seguros, pero no te preparan para lo otro, para que te vaya bien, para aceptarlo, para abrazar que en realidad en algún momento todos los sacrificios valen (¿pueden?) la pena. Soy una guerrera, y en la arena que es la vida sé pelear, se caerme y levantarme, pero no estoy preparada para salir de esa arena con la victoria.

O no lo estaba hasta hace un par de días en que me di cuenta que estaba iniciando una nueva aventura planeando mi estrategia de salida, estaba planeando para fallar y buscar un nuevo refugio sin apenas haber empezado. Me estaba preparando para fallar, no para ganar.

Creo que esto ha sido mi mayor falla, porque la verdadera vulnerabilidad para mi sería aceptar que voy a ganar, que es mi tiempo, lo he dicho, pero una parte mía cree que ese día está lejos, que mis victorias las contaré con los dedos de las manos, creo que me falta tiempo en las trincheras antes de ver una victoria real.

Pero ya he probado esta forma de aventurarme, también cuando era más joven no esperaba nada y me dejaba sorprender, pero hoy creo que mi viaje me ha llevado a este momento en el que lo único que me falta probar, es creer que tengo la capacidad real de ganar en la vida, planear para eso, alegrarme con anticipación, eso me haría completamente vulnerable a fallar porque no lo esperaría, pero tal vez las caídas serán menos que las victorias.

Puede ser que incluso vea las pequeñas victorias con más prominencia, esas cosas cotidianas que te muestran que estás avanzando en la dirección correcta….

Es hora de apostar por el plan A, sin plan B, C, D, E. Y tal vez si lees esto es porque necesitas creer un poco más en ti mismo, en tu capacidad de ganar en la vida. En lugar de ser mártires, que nuestro aporte sea ser personas más felices. De ninguna forma pienso que simplemente pensar positivo es la forma de ser feliz, pero caer en el hueco oscuro que es la negatividad tampoco parece ser lo correcto.

Mi esposo muy sabiamente me dijo que era cuestión de creer, de tener fé en que todo iba a estar bien. Es gracioso cuando escuchas de la boca de alguien más lo que tu ya has predicado, pero todos necesitamos recordarnos de vez en cuando nuestras propias palabras. Si fuera tan fácil aplicarlas como decirlas.

Entonces finalmente quiero tener esa sabiduría para dejarle a Dios lo que no puedo controlar, tener fé en que estoy en el lugar y momento correctos y que el universo conspira a mi favor. Tener fé en que nada de las cosas horribles que imagino sucederán, porque ciertamente la vida me ha tratado mejor de lo que jamás podría haber imaginado. Tal vez no es ser positivo, es ser agradecido, vivir en el presente con fé en el futuro.

“La vida sólo se vive hacia adelante, y no te puedes quedar parado/a. Llega un momento en el que sobresalir es lo que tienes que hacer. Ganar el partido, no permitir que tu brazo se encoja.”  – Cesár Piqueras

 

 

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Tu historia cuenta

It has raining, we were running, careless, happy, the air humid, a hand pulled me. I smiled and felt this hot water running through my skin. Why was this rain so warm? Together hand in hand my mom, my grandma, my brother and me running through the streets of Acapulco, we were soaking wet, the sound of the rain and our laughter all I could hear. A moment so long ago, yet so vivid I can still feel the rain in the skinny bones of a six year old.

Llovía, corríamos felices, libres, el aire húmedo, el aire caliente, una mano me jaló. Sonreí, el agua se deslizaba caliente por mi piel. ¿Por qué estaba la lluvia tibia? Juntos, mano en mano, mi mamá, mi abuela, mi hermano y yo corriendo por las calles de una ciudad tropical, mojados de pies a cabeza, el sonido de la lluvia y nuestras risas todo lo que podía escuchar. Un momento tan lejano, tan vívido aún ahora. El recuerdo de la lluvia tibia en mi piel todavía en mi memoria.

Traducción de un extracto de mi tesis de maestría:en RV – Creando experiencias memorables a través de las historias.

Durante los últimos meses he leído, investigado, creado, experimentado y escrito para completar mi tesis de maestría en Estrategia y Creatividad Digital, a pesar de que mi curiosidad por la tecnología me llevó al tema de la realidad virtual una gran parte de mi trabajo se enfoca en estudiar el efecto de las historias, en cómo se originaron, qué son realmente y cómo seguirlas contando en un medio diferente.

Estudié desde las hormonas que secretamos al escuchar una historia, a las neuronas espejo, a el origen de las historias cuando salimos a cazar, a las enseñanzas de Aristóteles el gran filósofo griego.

Espero compartirles pronto mi tesis, pero les puedo compartir que las historias son y serán parte de ser humanos, sin importar cuánto tiempo pase, qué tecnologías usemos o si es en una realidad virtual.

Nuestras memorias están hechas de historias, recordamos en forma de narrativa, y cuando escuchamos una historia la vivimos con quien nos la cuenta, la hacemos nuestra, la conectamos con nuestras propias experiencias, generamos empatía. Escuchar una historia nos hace sentirnos bien, físicamente secretando dopamina.

Esta pasión por contar historias ha sido mi combustible desde que días antes de cumplir 20 años me embarcara en un viaje al viejo mundo a estudiar como contar historias, ese fue mi llamado a la aventura si seguimos la teoría del viaje del héroe de Joseph Campbell y se podría decir que durante los últimos 6 años he estado en lo que podría llamarse el segundo acto, al final del segundo acto, el héroe se da cuenta que después de intentar resolver su conflicto de todas las formas cómodas tendrá que tomar el paso final, ser valiente y vulnerable y tratar lo impensable hasta ese punto.

Mi historia está en desarrollo y la tuya también. Finalmente después de darle muchas vueltas he decidido que esté es mi llamado, el que he resistido, quiero que mi historia cuente, quiero ayudarte a descubrir la tuya, quiero que conectes con la gente que te importa, con tu tribu, quiero que tengas una herramienta increíble para hacer lo que quieres, para seguir tu llamado. Quiero que tengas fé en tu historia, en que compartirla y dejarte ver puede cambiarte y cambiar a la gente a tu alrededor.

Estas historias tomarán diferentes formas, en video, o fotografías, en el mundo transmedia o totalmente en otra realidad, una virtual, pero lo más importante es que:

Tu y tu historia cuentan.

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Viajar a la Riviera Maya – Consejos y tips de una mexicana

Después de nuestra segunda visita a la Riviera Maya y con un poco más de tiempo en mis manos (más bien estoy procastinando para no trabajar en mi tesis de maestría) les contaré de nuestras experiencias y de lo que pueden esperar en Cancún y Tulum, los dos lugares en donde nos hemos hospedado.

¿Cuándo viajar a la Riviera Maya?

De diciembre a Mayo es la mejor temporada para visitar la Riviera Maya, de Junio a Noviembre es temporada de lluvias y huracanes. En mi opinión si pueden viajar en Enero después del 6 de enero es la mejor opción, hace calor pero es agradable. Ahora que fuimos en abril el calor estuvo insoportable en algunos momentos, sobre todo cuando visitamos ruinas.

Transporte a la Riviera Maya.

Las dos veces que hemos ido a la Riviera Maya ha sido con un vuelo a Cancún, Cancún tiene un aeropuerto internacional que ofrece vuelos a muchos lugares, de hecho una de las formas más baratas de volar a Alemania es a través de Cancún. Desde Ecuador viajamos vía Panamá. Salimos a eso de las 6 am de Quito y llegamos al medio día a Cancún.

Dentro de México también hay vuelos directos sobre todo de las ciudades principales. El vuelo de CDMX dura aproximádamente dos horas.

Obviamente también se puede viajar por tierra pero a menos de que vivas en alguno de los estados cercanos un vuelo suele ser la mejor opción.

Los precios de los vuelos varían mucho pero si van a viajar en temporada alta en especial en diciembre, abril o mayo les recomiendo comprar sus vuelos con anticipación.

Transporte dentro de la Riviera Maya

Nuestra última experiencia en Tulum fue una mezcla de cosas positivas y negativas, entra las negativas fue el tema del transporte dentro de la Riviera Maya.

Ahora que conocemos un poco más podemos decirles con mucho seguridad que la mejor forma de moverse es en un auto, al llegar al aeropuerto renten un auto para su estadía y olvídensen de muchos problemas,  sigan al siguiente punto.

Para los que como nosotros no manejan les tenemos noticias no muy buenas, no es muy fácil ni barato moverse en esta zona altamente turística. Al llegar al aeropuerto de Cancún  los taxistas te cobrarán cantidades astronómicas por llegar a cualquier lugar, los precios empiezan en los 40 dólares solo para llegar a la ciudad de Cancún y pueden subir hasta 2oo o 300 dólares para ir a otros lugares de la Riviera Maya. No tomen taxis.

La mejor forma de moverse si no tienen auto es con los autobuses ADO, estos tienen terminales en los principales lugares turísticos de la Riviera Maya. Después de buscar mucho nos dieron el tip de que puedes tomar un autobus ADO desde el aeropuerto hasta Playa del Carmen y Tulum. El autobus es cómodo, moderno, con aire acondicionado, y tarda 2 horas y medias en llegar a Tulum, hace una parada en Playa del Carmen y luego sigue a Tulum. De regreso el autobus no hace parada en Playa del Carmen. El precio 260 pesos por persona en lugar de 230 dólares.

También se puede tomar un autobus ADO del aeropuerto de Cancún a la ciudad y esta es la forma más barata que encontramos para salir del aeropuerto.

Dentro de Cancún existen algunas lineas de autobuses que funcionan bastante bien, no tengo los precios actuales pero no deben superar los 15 pesos. También en la ciudad se pueden tomar taxis (con taximetro) y los precios son accesibles. Ahora en la zona hotelera de Cancún si pueden evitarlo no tomen taxis, los precios de pronto son 200 pesos en lugar de 20 pesos. Hay un autobus que va por toda la zona hotelera y es la mejor opción de moverse.

En Tulum la historia es un poco diferente, los taxistas aprovechan la ignorancia y vulnerabilidad de los turistas, ningún taxi uso taxímetro y los precios no bajaron de los 150 pesos. Desconozco si es así en todo Tulum pero esta fue nuestra no muy agradable experiencia.

Y no, no hay Uber, Cabify, Didi, o cualquier otro de estos servicios….

Renten un auto.

Hospedaje

Ahora que hemos ido dos veces podemos ver las ventajas de no quedarse en Cancún para conocer los sitios arqueológicos en la Riviera Maya, si lo suyo es ir a ver pirámides, nada en cenotes y conocer pueblos mágicos hospedarse en Tulum o Playa del Carmen puede ser una opción. Se encuentran buenos hospedajes a buenos precios en el pueblo (ojo no en la zona hotelera). Muchos de los sitios arqueológicos están mucho más cerca de Tulum que de Cancún por lo que ahorraran algo de tiempo en sus excursiones diarias.

Si por el contrario quieren playa, relajarse, ir a bailar o hacer un poco de compras lo mejor es quedarse en Cancún. Nosotros nos hospedamos en 3 hoteles en Cancún, uno en la ciudad, otro junto a la zona más fiestera y el último en la zona hotelera pero un poco lejos del desmadre. Los tres hoteles fueron buenos, el que creo nos dio mejor precio calidad fue el Ramada en la ciudad pero no tenía acceso a la playa, lo que estuvo muy bien fue que teníamos un super cerca, oxxo, y además en la noche se ponían puestitos de tacos. El otro plus es que la terminal de ADO está a 5 minutos a pie.

Quedarse en un hotel frente a la playa es caro, pero vale la pena si lo que quieren es estar en la playa, aunque honestamente hay playas bonitas y mucho mas baratas en México que prefiero.

¿Por qué no recomiendo quedarse en un hotel en la playa de Tulum? Los hostales (les dicen hoteles ecológicos pero son más hostales que otra cosa) son muy caros, pague lo mismo por el hotel en Tulum que no le doy ni una estrella que un hotel 4 estrellas en Puerto Vallarta. Además la playa de Tulum en ciertas temporadas está llena de algas, si uno se hospeda en esta parte de Tulum todo a tu alrededor te lo quieren cobrar como si ganaras en dólares, hasta unos simples tacos. No verán muchos mexicanos en el area, me sentía extranjera en mi propio país.

Además al estar en la mitad de la jungla hay muchos más naturaleza, es decir bichos.

Pagos

Aunque en casi todos los lugares aceptan dólares les recomiendo cambiar dinero a pesos ya que el cambio que te hacen no es muy bueno si pagas en dólares. También pagar con tarjeta es posible pero ojo, en algunos lugares se quieren hacer los vivos y cobrarte a ti la comisión de la tarjeta y además mienten sobre esto diciendo que es el 5%. Hay que tener mucho cuidado, nuestro hotel/hostal nos quizo cobrar 10% más que el precio en efectivo y no querían cobrarnos el precio de booking. Finalmente les dijimos que no era razonable que nos quisieran cobrar una diferencia de 10% entre el precio en efectivo y el de tarjeta, y tuvieron que aceptar que teníamos razón…

Propinas

En México la propina es opcional y es una forma de reconocimiento a los meseros, no es obligatoria. Muchos restaurantes ponen la propina en la cuenta, esto no es legal ni deberían de aceptarlo a menos de que estén de acuerdo con dejar aproximadamente 15% de propina. Nosotros normalmente dejamos 10% de propina porque la gente gana muy mal aquí en México, pero 15% tendría que ser un servicio estelar. Hay que tener mucho cuidado con esto.

Tours

Gracias a que la Riviera Maya es un destino muy popular, abundan los tours para llevarte a los lugares turísticos, aquí yo me guío por el sentido común, buscar en Tripadvisor y escoger el que suene mejor. Tomamos un tour a Xcaret en nuestra primera visita y creo que valió mucho la pena, el tour incluía transporte puerta a puerta.

En Tulum también contratamos un tour a Chichen Itzá con una parada en un Cenote y en el pueblo mágico de Valladolid. He tomado algunos tours en mi vida pero este ha sido uno de los mejores, si fue un poco caro, pero al contrario de muchas otras cosas esto lo pague con gusto porque la experiencia fue increíble.

Tomar un tour puede ser bueno porque incluye el transporte, no tienes que pensar en la logística del viaje, y en los sitios arqueológicos los guías te darán información muy valiosa que harán tu visita mucho más interesante.

Espero que disfruten su próximo viaje a la Riviera Maya. Y si han pensado en casarse en este paraíso tropical pueden leer todo sobre mi boda en Cancún. Parte I y II

 

 

 

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Pregunta Millennial: ¿Debería de hacer una maestría?

Hace poco leí un artículo en el que explicaba todas las razones por las que nuestra generación, la generación Millennial está simplemente agotada. Trabajamos constantemente como si fuera normal, esperado. El siempre estar ocupado es lo que está de moda. En nuestra desesperación de parecer o mantenernos ocupados la pregunta de una maestría puede escucharse como algo tentador.

Desde hace unos meses la gente me ha estado preguntando acerca de mi maestría, en dónde la hago, qué estudio, sobre todo cuando hablo de mi proyecto de realidad virtual. Pero también hay gente a mi alrededor que me ha pedido consejo sobre dónde estudiar, y qué estudiar.

Quiero contarles porque estoy estudiando una maestría, qué me llevó a hacer un estudio a distancia, invertir dinero (que bien pude haber disfrutado) y ponerme a la tarea de hacer investigación experimental (algo que nunca había hecho en la vida).

Cuando decidí empezar mi maestría me sentía como un pajarito enjaulado, en una jaula muy bonita, con un salario muy bueno, pero aún así sentía que necesitaba algo que me motivara en mi vida, que me hiciera querer salir adelante, levantarme todos los días (a las 5am) y trabajar. Para mucha gente esa motivación es sacar adelante a sus hijos, pero ya que no tengo descendencia, ni planes de tenerlos pronto, empecé a pensar en algo que me ayudara a sentirme más creativa, y que me ayudara a recordar porque había escogido mi carrera.

La idea de la maestría no era nueva, una maestría, en Ecuador, me ayudaría a poder dar clases en una universidad, algo que me parecía una bonita idea para complementar los ingresos de mi trabajo de freelance haciendo video y fotografía. Cuando por fin recibí mi aceptación de la Universidad Autónoma de Barcelona, mi situación se veía muy diferente, estaba emocionada de aprender de nuevo, de poder cometer errores, sin que me crucificaran por ello.

En realidad mi maestría es más sobre aprender, mantener la mente abierta, explorar nuevas posibilidades y darme tiempo de probar cosas nuevas. Hoy en día eso es lo único que realmente garantiza ir a la universidad, todo lo que sucederá después es absolutamente impredecible. Para muchos estudiar una maestría es una oportunidad de salir de su país, de vivir por primera vez fuera de casa, pero también existe esta idea de que una maestría hará todo más sencillo en el mercado laboral al recibir el título.

Una maestría no es la cura mágica.

La verdad es que si quieres un mejor trabajo, ganar más dinero, o quieres poder emigrar a otro país, una maestría no es la cura mágica. Si es una nueva experiencia, con nueva gente y oportunidades, pero creo que es mejor hacerlo con una mente abierta, y no con una expectativa de una vida que no puede garantizar.

Claro que hay ciertos campos donde una maestría puede hacer una diferencia real en cuanto a oportunidades laborales y salarios, pero son campos que ya son normalmente bien pagados, en donde hay poca gente calificada y que la mayor parte de la gente no tiene ganas de hacer, si estoy hablando de ingenieros, programadores, entre otros. De hecho si alguien piensa que no estudio la carrera adecuada (carrera que ofrezca un trabajo seguro) estudien programación. Es muy difícil de aprender, sí, pero una vez que lo logras, realmente encuentras trabajo en todos lados (mi esposo es programador), lo mejor de todo es que para aprender a programar no se necesita ir a la universidad, ni tener una maestría.

Volviendo al tema…

Espero que al finalizar mi maestría tenga un proyecto genial para mi portafolio, poder incluir nuevos servicios y productos en mi oferta y haber aprendido mucho, espero también poder diferenciarme de la competencia, eso sería más por mi elección de tema que por la maestría en sí.

Entonces después de que vamos a la universidad, le damos todo de nosotros (en mi caso en otro idioma que no sabía meses antes cuando hice mi Bachelor) esperamos claramente que ese diploma, nos de una ventaja en la vida, que nos lleve a la tierra prometida de el trabajo soñado, por fin seremos capaces de hacer realidad nuestros sueños. Solo que salimos a un mercado saturado, mal pagado y terminamos frustrados, desilusionados, explotados o desempleados (en el peor de los casos).

Entonces ¿qué hacer?

No tengo las respuestas, pero tengo mucha experiencia intentando cosas diferentes, equivocándome mucho. Saliendo de la universidad, no quería depender ya de mis padres, así que busque trabajo en mi campo durante 3 meses, después de haber enviado docenas de currículums y haber hecho 3 entrevistas (1 en la cual se rieron de mis expectativas de salario, no me quería pagar ni siquiera lo que ganaba siendo estudiante) decidí que no podía seguir sin trabajo y me conseguí lo que pudiera, en este caso un trabajo de asistente ejecutiva, para el que claramente estaba (en palabras de mi empleador) sobrecalificada, pero que tomé con gusto.

Después de algunos meses y gracias a que tiendo a sacar lo mejor de lo que tengo a mano, convencí a mi jefe de que me dejara hacer un video para su empresa, y trabaje como asistente/creadora de contenido durante algunos meses con ellos. Siendo extranjera en Alemania solo tenía un año para encontrar un trabajo en mi campo que me pagara el mínimo, y este trabajo no iba a ser suficiente para alargar mi visa.

Acepté que iba a regresar a Ecuador, pero en el último momento, la agencia que hacía el diseño gráfico para mi jefe, decidió después de ver mi trabajo con el video de la empresa, darme la oportunidad de trabajar con ellos y así pude optar por una visa. Tiempo después cuando esa empresa no pudo alargar mi contrato mi jefa me busco otro trabajo con una productora de comerciales, en donde me ofrecieron trabajar como líder del post-producción.

Cuando pienso en esta historia, aunque no tomé el trabajo que me ofrecieron en Alemania y decidí por razones personales regresar a Ecuador, pienso en lo que pude hacer con las posibilidades que tenía, pero también pienso que mi primer trabajo salido de la universidad no fue glorioso, no fue el trabajo soñado, era un trabajo que pagaba mis cuentas, pero fue un trabajo que aproveché al máximo, aunque no era mi posición, les ofrecí todo lo que tenía, les ofrecí soluciones, y lo hice atractivo. Me dieron una oportunidad de hacer en lo que era buena, y fue por ese trabajo, que luego se abrieron muchas otras puertas.

La verdad es que la mayor parte de las cosas que ahora uso para ganar dinero, no las aprendí en la universidad, las aprendí en la vida. Las aprendí abriendo mis ojos, escuchando, aprendiendo de cada persona con la que me encuentro que veo que hace algo de forma exitosa, a veces son cosas tan sencillas como usar el tono de voz correcto para convencer a alguien de tu idea, pero pueden ser cosas muchas más complejas.

Aprendí que en la vida profesional sobre todo hoy, hay que ser flexible, uno debe estar dispuesto a probar cosas diferentes.

Si en tu campo no hay trabajo, entonces piensa, con lo que se, qué más puedo ofrecer, en donde más puedo aportar algo. Así empieza uno a ver que somos más que nuestro título y que no nos hace menos trabajar de otra cosa.

Cuando empecé a trabajar en la Cámara de Comercio Mexicano Alemana, no tenía idea de comercio exterior, pero sabía que era buena con la gente, hablaba 3 idiomas y estaba dispuesta a aprender.Fue una de las mejores decisiones de mi vida, aprendí mucho, me convertí en una persona de negocios, y me vi en otra luz. No tenía nada que ver con lo que había estudiado, ni con mis sueños, ni con mi propósito de vida, pero me dio mucho más que dinero, y adivinen qué! También les hice un video y fotos, ahora conocen mi ética de trabajo, y lo que puedo hacer en lo que sí me gusta.

Entonces tal vez necesitamos trabajar más inteligentemente, ser creativos, en nuestra vida profesional, tomar nuevos retos, aceptar cambiar de profesiones, (aunque sea momentáneamente), y darnos chance de fallar, de que no sea todo perfecto desde el principio. Podemos hacer lo mejor de lo que se nos presenta, o sufrir porque la vida no es lo que nos prometieron.

Nuestros primeros trabajos no necesitan impresionar a nadie, ni a nuestros padres, ni a nuestra familia, ni a nuestro círculo de 500 amigos en facebook o instagram. Nuestros primeros trabajos son oportunidades de ver a dónde podemos llegar, de que podemos ofrecer, de qué tan creativos podemos ser. Si me preguntan es mejor salir al mundo y hacer algo, que quedarnos en casa, con miedo de que lo que hagamos no cumpla las expectativas de todo el mundo.

Tal vez tengamos que redefinir que es ser exitosos, encontrar carreras que nos permitan más tiempo libre, dejar la ciudad y vivir en un lugar más pequeño y barato, entre muchas otras opciones que dependerán de la situación particular de cada quien. Nunca he sido de la idea de seguir al pie de la letra el camino de la sociedad, y tal vez esa ha sido mi mayor ventaja.

 

 

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¿Por qué el talento no es lo más importante? Y que sí lo es

Hace unos días tuve una junta con una mujer que me dejó con la boca abierta (no me pasa seguido) su energía positiva, su ética de trabajo, su profesionalismo. Conversamos de mi proyecto de realidad virtual largo rato, y me dio información muy valiosa de su experiencia en el mundo audiovisual. Hacia el final de la conversación, me dijo que lo importante era tener perseverancia, y no dejarse desanimar. A esto le dije:

“Sé que no soy muy talentosa, pero no lo necesito, porque tengo algo más importante, soy muy perseverante”

Ella con mucha amabilidad me dijo que seguramente si soy talentosa, pero el punto es que creo en lo que le dije. Creo que el talento solo te lleva hasta cierto punto, en la vida he aprendido que necesitamos tener una visión más grande que nos guíe, algo en lo que confiar mientras andamos nuestro camino, aún cuando no veamos la luz al final del túnel, aún cuando nos falte el aire, continuamos caminando, paso a paso.

Muchas veces parece que topamos pared, que no hay salida, que nunca veremos la luz, pero solo necesitamos cambiar de perspectiva.

Los sueños se construyen con persistencia más que con talento.

Al día de hoy tal vez lo único que tengo es esto, saber que cuando muchos otros han desistido, sigo en el camino, sigo andando mi vida, fluyendo.

Si hoy sientes que todo es oscuro, no sabes a donde mirar, quiero que sepas que ya encontrarás una forma, tal vez no sea la forma común, tendrás quizás que ser creativo, descansa sí, pero no desistas, estás en el camino correcto.

Un abrazo a todos los que no desistimos, desde Venus.

 

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4 Lecciones poderosas del 2018 para potenciar tu 2019

Me encanta la ciudad cuando está así, luminosa y el aire se siente ligero. No hay prisas, estamos todos más relajados, más optimistas.

Este 2018 he aprendido pocas cosas, pero muy específicas y poderosas. Perdí también a un ser querido muy importante, y la vida me devolvió a otra familia olvidada.

Lo femenino tiene su encanto, pero también su poder

En mi universo hasta ahora había de dos o te convertías en una mujer disfrazada de hombre, o usabas tu sensualidad para sacarle provecho a ciertas situaciones. Hoy veo que puedo sentirme segura en mi feminidad, en un vestido y tacones, con mi pelo rizado al aire, y juntarlo con el mundo de los negocios. Supongo que en la energía del movimiento femenino actual me ha hecho reconsiderar ciertas cosas, y darme mi lugar, rizos al aire y todo.

Me siento capaz de todo lo que  me proponga, sin cambiar ni un pelo de mi cabeza.

Ni aunque te pongas, ni aunque te quites

El tiempo se ha sentido como algo que derrotar, algo contra lo que siempre he estado batallando. Muchas veces la expresión “perder el tiempo” me vino a la mente al tomar desiciones, y aunque en lo general no creo que se puede perderlo, tal vez si sentía esta necesidad de que todo sucediera ya, hoy. No mañana, no pasado, HOY.

Pero es un esfuerzo fútil, todo tiene su tiempo, y parece que todo tarda mucho, demasiado. Creo que este año hice la paz con eso, con mis tiempos, y lo que tomarán mis proyectos. Cuando tu cabeza está llena de ideas, quieres darles vida, pero a veces hay que esperar al momento correcto, a poder darles la atención necesaria. Fue difícil en el pasado, pero ahora solo se siente como el flujo de la vida. Cuando te toca, ni aunque te quites y cuando no, ni aunque te pongas.

Hoy sé que tengo todos los minutos, horas y años del mundo para todo, que el tiempo ya no es algo que me restringe, es algo que se acomoda a lo que necesito.

Menos es más

Este año me dió mi segundo burn out de mi vida, pensé que lo tenía todo bajo control, pensé que podía combinar mi vida laboral, mis estudios, mis proyectos personales y empezar una empresa. Bastante irrealista ahora que lo pienso. Así que en marzo toqué fondo, y empecé a decir no. No a un trabajo que aunque me había enseñado mucho, ya no cumplía su propósito, no a empezar una empresa en un momento en el que no podía dedicarle mi energía completa, no a nuevos proyectos personales, para poder concentrarme en lo único que no podía postergar: mi maestría.

¡Hoy tengo ya mi plan para el 2019! Me encanta hacer un mapa para cada año, y este año hay menos cosas en mi lista, hay cosas que tengo ahí, pero que he puesto sin presión. Solo hay 4 cosas que quiero hacer este año que viene. Una por cada 3 meses. Y eso está bien.

Divertido pero no para morirse de la risa

Este año mis dos palabras fueron confianza y diversión. Dios, no sabía que había sido tan ambiciosa. Lo primero, la confianza lo fui trabajando cada día un poco, pero la diversión….Cada vez que me preguntaba si me estaba divirtiendo, la respuesta era no. No me la estaba pasando bien, en ese sentido de reírme todo el tiempo, y este último mes, me di cuenta, que lo estaba viendo desde una perspectiva infantil.

Claro que podía divertirme, pero algo divertido ya no era siempre tema de risa, a veces era sentarme y conjurar una nueva historia, emocionarme por los avances en mi tesis, tener una conversación profunda con una amiga, dejarme llevar a un viaje inesperado y disfrutarlo. No, tal vez no me rio como antes, pero el chiste es sentir la vida, sentir profundamente, a veces eso es risas y a veces son los momentos de contemplación. De vez en cuando encontrar razones para ser como niños, descubrir nuevas cosas, probar tonterías, y sentirnos en general ligeros.

¿Qué aprendiste de este 2018? ¿Ya tienes tu plan para el 2019?

 

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Roma, la película – Una reseña desde lo femenino

Ayer fui a ver Roma, la película de la temporada. Antes de continuar creo que es importante reconocer la gran labor de la gente que hace relaciones públicas para esta película, una película es solo tan exitosa como su exposición al público, el revuelo, la anticipación, todo contribuye a que más gente te regale 2 horas de su vida.

Si no has visto la película y quieres verla sin juicios deja de leer.

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Hablando de horas, el primer comentario que hizo mi esposo al terminar la película, que a ratos se hace larguísima fue “estas son dos horas de mi vida que no voy a recuperar”, me encogí de hombros y salimos de la sala 1 de la Cineteca, en donde vimos esta obra con mucha paciencia.

Me gusta siempre empezar por los aspectos positivos cuando doy mi opinión sobre lo que sea. Es una película que rescata algunas de las mejores cosas del cine, acciones en lugar de diálogo sin sentido, es una película que no se esconde, que es clásica en muchos aspectos. De ahí me puedo imaginar que vienen las buenas críticas que leí antes de su estreno. La fotografía es linda, aunque los movimientos de cámara se sienten repetitivos en cierto momento, no deja de tener un algo. La historia se cuenta mucho desde los lugares, nos obliga a mirar, o pretende hacerlo.

También es interesante ver el retrato de la Ciudad de México, que es un personaje más, aquí hace un trabajo excelente. Aunque sospecho que si no han vivido en la ciudad de México ni siquiera entenderán el nombre de la película. (Roma es una colonia en la Ciudad de México en donde está ambientada parte de la película).

Siendo una película que toca el tema femenino desde tantos diferentes ángulos, y siendo una mujer, la película, por muy bonita, solo me dejó una sensación de vacío. Miro a Cleo, la protagonista, y quiero conocerla, conocerla de verdad, saber que piensa, sus sueños, sus anhelos, pero me quedo con una mirada alejada, a veces fría. Su hija nace sin vida, y ni en este momento siento que puedo llegar a conocerla. 135 minutos pasan y parece que su vida no ha cambiado, ella se limita a existir para los demás. Tal vez es una forma de crítica, y tal vez es la visión de un hombre sobre una mujer que lo crío, pero no deja de dejarme con una sensación de que Cleo tenía más que ofrecernos en pantalla, pero como la imagino un hombre, no le dio oportunidad.

Hace unos años antes estas cosas no las hubiera notado, no me hubiera molestado que cuando los niños juegan con pistolas de mentiritas, le diga el uno al otro que que no sea niña (Ser niña es ser débil en este universo). El retrato del padre que puede perfectamente estacionar el auto (porque los hombres manejan mejor que las mujeres) y luego Sofía se queda atorada entre dos camiones.

La escena en la que pierde la virginidad Cleo, ella es chiquita, minúscula en contra de este espécimen de macho que sale desnudo, y que impresiona en pantalla. De pronto nos olvidamos que estamos viendo a Cleo que acaba de empezar su vida sexual. Su vida sexual no es importante, es más importante llenar la pantalla de símbolos fálicos y en este caso del mismo pene.

Creo que es la responsabilidad como creadores de contenidos cuidar lo que decimos y las ideas que exponemos al mundo.

Finalmente y tal vez con lo que me quedo más es la línea que Sofía borracha, rota, le dice a una Cleo impasible, “estamos solas”.

¿Es así como nos ven a las mujeres, solas? No estamos solas, aún divididas por las convenciones sociales Sofía es la roca de Cleo, la madre de Sofía es quien la acompaña a ver la cuna, Cleo no está sola. Nos quieren hacer creer que es así. La mirada masculina a un tema tan femenino solo refuerza mi creencia de que necesitamos más mujeres escribiendo, dirigiendo, editando, haciendo cámara, sonido. Si la historia la hubiera contado una mujer, ¿no sería Cleo diferente? Tal vez no es una mejor versión de la vida, ni sería una mejor película, pero sería un mundo en el que las mujeres pueden contar sus propias historias.

Por todo lo buena persona y las buenas intenciones de Cuarón, esta no era su historia para contar, pero aún vivimos en una sociedad en la que un hombre nos tiene que dar la oportunidad de contar nuestras historias.

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¿Vería la película de nuevo? ¿La recomendaría? No y no.

Quieren ver una película con madre: Sueño en otro  una película que no recibió tanta atención pero que te toca, mágica, agridulce como la vida.

Cambio y fuera desde Venus.