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Pueblos mágicos de México – Sayulita (Pet friendly y hippie)

El viaje a Sayulita fue una aventura, de esas que se convierten en anéctodotas para muchos años. Recuerdas cuando ibamos camino a Sayulita y nos cayó una tormenta impresionante….

El viaje a la Riviera Nayarit empezó un 1ero de enero, las calles vacías temprano por la mañana, y el día se veía nublado, el pronóstico del tiempo en Sayulita era lluvia. Las dos primeras horas de viaje fueron increíbles, el paisaje agavero a nuestro lado nos quitó el aliento, es que Jalisco de verdad que es bonito. Más tarde el paisaje empezó a cambiar, mientras empezamos nuestro descenso por la sierra empezó a llover, a lo lejos se veían nubes negras pero no podíamos imaginar lo que nos esperaba. Media hora después estábamos en medio de una tormenta tan fuerte que no se veía más que el carro frente a nosotros, nos tomó dos horas un trayecto de una hora, pero finalmente llegamos a Sayulita.

El pueblo estaba un poco triste, las calles inundadas, y ni un alma en la calle. Nuestro air bnb estaba en la cima de una colina que tuvimos que trepar con cuerdas…. bueno casi o así se sintió. Con el corazón en la bocay muchísimo esfuerzo de nuestro pobre auto logramos estacionar en la propiedad. Les juro que nunca había estado tan contenta de bajarme de un auto después de escalar con toda el agua bajando y el auto resbalándose gracias al lodo y al agua. Sí un 4×4 hubiera sido ideal.

Ese día comimos el Roast Beef que había cocinado el día anterior y nos dormimos arropados hasta la cabeza porque estaba haciendo un poco de frío, mi mamá para variar estaba enferma con una tos horrible, yo misma apenas estaba saliendo del mismo virus (perdón mamá por contagiarte).

Aunque el primer día fue menos que ideal, el siguiente día el solo nos saludó y pudimos ir a la playa, conocimos la playa de los muertos, y comimos ceviche estilo Nayarit, si acá lo hacen un poco diferente. Mi mamá se quedó en el departamento así que no hicimos mucho más ese día.

Al siguiente día bajamos al pueblo y estuvimos la mañana en la playa, una playa gloriosa, un mar que rugía, perfecto para surfear.

El mar para mí es como un bálsamo, siempre quiero volver a sentir la arena en mis pies, la espuma del mar. No hizo mucho calor pero me pude broncear algo.

Para comer ese día escogimos un restaurante que anunciaba paella, en Sayulita no tendrán problema en encontrar variedad de restaurantes, sí hay muchos gringos, pero gracias a Dios no está como Tulum, no todo está en dólares y todavía te saludan primero en español. Los precios también se nos hicieron accesibles, claro mucho más caros que Guadalajara, pero se entiende que estos lugares deben cobrar más por ser turísticos.

En general el pueblo es super bonito, se puede caminar muy bien, o también se pueden usar unos carritos de golf que se rentan por día ya que hay muchos hoteles y propiedades que están en colinas, como el nuestro.

Lo que sufrimos con la subida al departamento, lo desquitamos con una vista increíble, no solo eso sino que vimos muchos pájaros entre ellos los quetzáles, que me parecieron las criaturas más celestiales, no hay fotos de ellos porque los vi mientras paseabamos a los perritos.

Hablando de perritos, Sayulita es super amigable con los perritos, pueden entrar casi a todos los lugares, incluídos los restaurantes, no tuvimos ningún problema llevándolos para todos lados. El ambiente es super relajado, nada pretencioso, pero muy bonito, el paisaje es hermoso, las montañas y el mar juntos para mi son un sueño. La playa está limpia, hay hippies durmiendo en la playa fumando de la verde, pero super amables, muchos gringos como decía, pero de los relajados.

Fueron unas vacaciones diferentes porque nos levantamos muy temprano y dormimos también temprano, pero la verdad es que cambiar el panorama siempre ayuda.

Veredicto final, 100% recomendado, solo piensen que tal vez es necesario llevar un 4×4 para allá.

El inicio de un año de mucha abundancia me dijo mi mamá, por la lluvia que nos recibió el 1ero de enero, que así sea!

 

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De cuando los comerciales empezaron a ser mejores que las películas

¿Cuándo se volvieron los anuncios antes de las películas más interesantes que los cortos de las películas?

Las dos últimas veces que fui al cine a ver Red Joan y Jocker respectivamente vi anuncios que tenían más historia que cualquiera de los trailers.  Específicamente uno de Coca Cola fue tan conmovedor que me hizo preguntarme si todos los buenos escritores ahora estaban trabajando para publicidad o para Netflix.

Es una pregunta auténtica, ver que las historias en el cine son últimamente la secuela de la secuela de la precuela, es aburrido, claro para los estudios es la apuesta segura, tienen un público fiel que va a ver lo mismo y cuentan con ellos para seguir pagando barbaridades de dinero por historias mediocres.

Mientras tanto los cineastas renombrados se han volcado a Amazon Prime o Netflix y cambian las grandes pantallas por las pantallas de nuestros teléfonos o en el mejor de los casos nuestras televisiones. Me imagino que piensan que es mejor hacerlo así que no hacerlo, supongo que les dan más libertad que los estudios tradicionales de cine, pero a cambio de perder la experiencia de ver sus obras en el medio para el que fueron concebidas. Porque para mi todavía no hay nada como la experiencia que es entrar con tus palomitas y durante unas horas dejarte llevar a un mundo diferente, sin distracciones, porque gracias a Dios en el cine los teléfonos siguen siendo muy mal vistos.

Durante diciembre quise ir al cine con mi esposo, pero toda la cartelera era para niños de 5 a 15 años, y aunque puedo decirles que disfruto todavía una bonita película animada, no era posible que lo único en cartelera atractivo fuera Star Wars (dicen que es muy mala la última película), hablando de Disney, saben que Disney es el estudio que hizo la mayor parte de las películas que fueron taquilleras el año pasado. Aquí la lista de las 10 películas más vistas el año pasado:

1.  “Vengadores: Endgame
2. El rey león
3. Star Wars: El ascenso de Skywalker
4. Spider-Man: Lejos de casa
5. Toy Story 4
6. Frozen II
7. Mascotas 2
8. Capitana Marvel
9. Fast & Furious: Hobbs & Shaw
10. Pokémon: Detective Pikachu

No hay que asombrarse porque se siguen haciendo películas de este tipo, la gente va a verlas, pero cuando la publicidad crea mejores historias y prefiero quedarme en mi casa viendo Netflix que ir al cine, creo que los cineastas debemos preguntarnos que demonios está pasando y sobre todo que podemos hacer.

Érase una vez en… Hollywood de Tarantino se cuela en el número 22 de las películas más vistas, personalmente fui dos veces al cine a verla. Por ahí en el número 42 está el Irlandés de Martin Scorsese, no alcancé a verla en el cine porque es de Netflix y estuvo creo que 6 veces en la sala de la Cineteca aquí en Jalisco y eso fue todo.

Es triste pero si los cineastas establecidos no logran llevar sus historias a la gran pantalla por suficiente tiempo para que la gente las vea, que podemos esperar los que apenas vamos empezando. El problema finalmente no es si se están haciendo buenas películas o no, el problema es la distribución, punto. Estoy segura de que el año pasado salieron películas lindisimas, lastimosamente nunca las veré en un cine, y eso es probablemente lo más triste de todo. ¿Saben lo que cuesta hacer una película? ¿El esfuerzo, el tiempo, la perseverancia necesaria?

La parte feliz es que decidí hace no mucho que hay otras formas de contar historias y sí la publicidad puede ser un medio para esto, además es más fácil poner un comercial en el cine, que una película.

Los dejo con esas inquietudes, y en medio de estas reflexiones comienzo mi año, apuntando a contar más historias.

Aquí dos ejemplos de grandes historias contadas para marcas.

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6 meses en Jalisco – Vida feliz de provinciana

Nunca me imaginé que esta sería mi vida.

Hace unos días cumplí 6 meses en Guadalajara, hace 6 meses volví a empezar de cero y le aposté a venirme a vivir a la tierra del tequila y los mariachis. ¿Cómo me ha ido? ¿Extraño mucho CDMX? ¿Me aburró? ¿Ya no puedo vivir sin tortas ahogadas?

Estado mental

(caminando en el bosque que está junto a mi casa)

Desde que me llegué a Guadalajara he sentido un alivio muy grande, vivo en una casa bonita, la renta es más barata, escucho a los pajaritos cuando despierto. Durante muchos meses padecí de mucha ansiedad, y en los momentos más difíciles esa ansiedad me asustó porque comencé a tener dolor en mis brazos, y en mi pecho de la tensión, llegué a odiar salir de mi casa pero en casa no terminaba de estar en paz por el ruido y la contaminación. Hay estudios que prueban que vivir en una ciudad con alto niveles de contaminación puede causar ansiedad, depresión e incluso hacernos más agresivos. Así que no me sorprendió nada cuando después de unas semanas de vivir en Guadalajara me sentía mucho mejor, más en paz, menos estresada, más feliz…. no me mal entiendan el aire aquí no está super limpio, pero si es diferente.

¿Me aburro en Guadalajara?

(mi primera visita a la FIL)

Hasta el momento he disfrutado mucho bajar el ritmo, pero me he mantenido bastante ocupada, entre los eventos a los que voy y los viajes apenas he tenido ni tiempo de visitar la ciudad u otros lugares turísticos, así que se puede decir que no, a quien engañamos no me puedo estar quieta y no me puedo aburrir fácilmente, además me vine a vivir a Guadalajara, una ciudad de 10 millones de habitantes, no a Baeza o Auenwald (Son los dos lugares más pequeños que se me ocurrieron).

Honestamente creo que también es necesario aburrirse, dejar de consumir, detener la mente y entonces crear. La creatividad necesita espacio.

La cultura de Jalisco

¿Por dónde empiezo? Entre las tortas ahogadas y decir ocupa en lugar de necesito todavía me estoy acoplando. Ya me conozco donde está la Minerva, hago compras en la Puerta de Hierro y ya fui a la FIL (Feria Internacional del Libro). Secretamente creo que soy muy fan de Jalisco, el único equipo de fútbol al que le voy en México son Las Chivas, porque conocí a Jorge Vergara cuando no podía comprender a quien estaba conociendo y me dejé llevar. Cuando alguien habla de forma despectiva de Guadalajara ya me siento ofendida y no se bien por qué.

Lo único con lo que estoy teniendo dificultades es con el calor, los mosquitos y el no poder ponerme mucho de mi ropa de invierno, pero la verdad es que estoy muy gratamente sorprendida con mi vida en provincia, y si esto es ser provinciana, creo que no tengo problema con ya no vivir en la gran ciudad.

Integración

Vuelvo a empezar y eso siempre cuesta, tiempo, paciencia, un par de canas, pero solo me han pasado cosas bonitas aquí, de encontrar a la señora que me ayuda con la limpieza (gracias infinitas Gaby) a ser parte de la comunidad de Creative Mornings (ahora además de haber sido speaker soy parte del equipo de GDL), a toda la gente amable y buena onda que me ha hecho sentir más que bienvenida a pesar de ser chilanga en los coworkings, con la veterinaria, y hasta el representante de la CAMEXA.

Me siento muy contenta con mi decisión aunque es difícil saber porque o como llegue aquí, creo que este es ahora mi lugar y aunque pedazos de mi corazón se han ido quedando por el mundo, por ahora aquí me siento tranquila y feliz en casa.

Desde Jalisco con amor.

 

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Por nosotras

Este viernes pasado di una charla muy personal para CreativeMornings Guadalajara, el viernes pasado me quité el síndrome del impostor (gracias Susana) y  me paré totalmente vulnerable para contarle a un grupo de extraños mis perdidas más profundas, la de mi identidad, la de mis convicciones, la de mis creaciones, y contarles también que al final si nos podemos reencontrar, reconstruir, y que aunque todo se desmorone, todo tiene un sentido.

No sé si hay algo en el cosmos, pero siento que mi misión se ha clarificado mucho en las últimas semanas. Hace poco menos de un mes fui de nuevo a mi querida CDMX, fui a tomar un curso sobre financiamiento de proyectos cinematográficos, y aprendí tantas cosas valiosas, pero sobre todo me lleve una cantidad enorme de preguntas por contestar.

Después de semanas de estar digiriendo todo el contenido, me di cuenta que no se trata de mi misma, se trata mucho más de contribuir a una comunidad, de aportar valor, no se trata de como conseguir que me reconozcan, que me den dinero para hacer mis proyectos, se trata de a quién voy a servir con mis historias, quienes van a ser las personas a las que quiero brindarles algo, y me di cuenta ya antes de dar la plática el viernes, que si puedo inspirar a una sola mujer a sacar su creatividad, a levantar su voz, a atreverse a ser vista, si puedo con mis acciones contribuir a que más de nosotras podamos compartir nuestros talentos, una sola me sería suficiente.

Porque tengo muy claro que mi tribu son ustedes mis mujeres creativas, en donde sea que estén, que mi lucha es nuestra lucha, que no me puedo rendir porque hay una niña en algún lugar que puede necesitar ver, solo ver, que no me he rendido y pensar tal vez yo también puedo, tal vez soy más de lo que me dicen que soy.

Quiero darle a esta comunidad todo lo que tengo, quiero aportar mi granito de arena.

Por nosotras quiero seguir creando.

Empieza una nueva aventura en la tierra del tequila.

 

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Un estudio creativo en lugar de una productora de cine…..

Me cuesta ponerme el título de cineasta, me cuesta escribir que hago películas, me cuesta, porque es una verdad a medias. A una edad muy temprana empecé a escribir historias, lápiz y papel era lo único que necesitaba. Solía escribir en hojas de un cuaderno y al terminar arrancaba las hojas y las cosía para que parecieran un librito. Estaba tan orgullosa de estas pequeñas creaciones, tenía 9 años. A los 15 empecé a escribir más en serio, recuerdo que ponía música, como en este momento, y me sentaba a escribir durante las noches. En mi colegio me habían enseñado mecanografía y esta resulto ser la mejor educación que pude haber recibido. Mis manos se deslizan por el teclado, todos mis dedos trabajando en forma armónica, mis ojos fijos en la pantalla, la ideas fluyendo por la punta de los dedos. Es como una meditación escribir. Los personajes aparecen en la página, venidos de quien sabe donde y empiezan a caminar, hablar, a suceder.

Esta idea de que la creación puede empezar en la nada ha sido algo que me ha empujado a explorar. Envidiaba mucho a la gente que podía dibujar, porque ellos podían darle forma visual a sus ideas y yo solo tenía mis palabras.

Pasaron los años y descubrí que con una cámara y mi imaginación podía visualizar lo que estaba en mi mente. Empecé a crear arte digital. Los mundos que antes solo podía crear en palabras empezaron a tomar formas diferentes. Habían pasados un par de años desde el día en que tomé mi primera clase de cine, mi idea cuando me fui a estudiar a Alemania era estudiar ese arte que combinaba tantas otras artes, donde las historias eran los reyes.

No fue sino después de salir de la universidad que me atreví a filmar mi primer cortometraje de ficción, escrito por mi misma. El Regreso de Lena. De pronto tenía una caja llena de herramientas para contar historias de una forma mucho más elevada y aunque me sentía poco preparada me lancé a la aventura.

Eso fue en el 2015, no podía imaginarme que mi próximo cortometraje serían en realidad 3 cortos, y en otro medio completamente diferente. Realidad Virtual. De pronto ya no tenía solo una pantalla en 2D, tenía una tercera dimensión, el espacio, y muchos más estímulos sensoriales con los que contar historias.

¿Cocinamos? Explora el ayer, el hoy, los espacios, las texturas, el sonido, los ruidos, la sensación de presencia y todo para contar algo tan sencillo y tan elemental que te provoca una reacción visceral.

Hace 2 meses abrí Cuturpilla37 mi estudio creativo que fundé con mi esposo, los dos somos personas creativas, llenas de ideas, somos una confinación entre arte, tecnología e innovación. Una productora de cine era restrictiva, en ella no entraba nuestra visión de un espacio de creación, en donde haya lugar para diferentes medios, pero un estudio creativo sí es el espacio para que las historias vivan en la plataforma que funcione mejor.

No sé como se ve este nuevo camino pero estoy contenta de poder caminarlo y ver a donde nos lleva.

Cambio y fuera desde Guadalajara.

 

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No estoy segura de a donde voy….

Justo cuando piensas que lo tienes todo resuelto, la vida te lanza una bola rápida, de pronto ya nada tiene sentido. Así he estado los últimos días, confundida, sin entender para que te esfuerzas tanto en planear, en avanzar si la vida hace lo que quiere…

Creo que tal vez me he enfocado en hacer que las cosas funcionen, y cuando me asusto porque mis planes se van a la basura me cuesta quedarme quieta en mi inconformidad, me cuesta no hacer nada, porque siempre he pensado que hay que actuar para resolver las situaciones que se nos presentan.

Tal vez quedarme en silencio y sentir es lo más difícil, y esperar a que desde dentro desde la intuición se revele el siguiente paso, lo que se sienta correcto en ese momento sin tener nada que ver con el resto de nuestra vida.

Creo que parte de mis valores es mirar hacia adentro, y contestar preguntas incómodas para vivir de forma auténtica a mi yo del día de hoy. Cada día cambiamos y nuestros sueños también van cambiando, lo que ayer me emocionaba no tiene porque emocionarme hoy, y eso está bien.

Estoy tomándome esta nueva etapa simplemente como una nueva aventura, una que no me imaginé nunca tener, no estoy segura de a donde lleva este camino, pero tengo que confiar que a pesar de no ver la línea de meta, todo tiene un propósito, que estoy viviendo y no sobreviviendo, que estoy dando en donde puedo.

No estoy segura a donde voy, no estoy segura de nada realmente, y supongo que hay tiempos así en la vida. Estoy trabajando para estar bien con eso….

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La vida me dio limones y ahora tengo un estudio creativo

Nunca me imaginé que a los 32 años iba a estar empezando un estudio creativo, parecería que mi sueño se ha convertido en realidad, y en muchos aspectos este emprendimiento, Cuturpilla37 es el resultado de un largo camino que empezó cuando me di cuenta que mis sueños no iban a realizarse.

Mucho antes de llegar a México ya había abandonado la idea de ser contratada por una empresa que me valorara y empoderara a ser mi mejor versión. Siempre en busqueda de mi tribu pensé que como adulto la encontraría en el trabajo, que un día alguien vería mi potencial y me ofrecería la oportunidad de contribuir a algo más grande que yo misma. Solo quería poner mis habilidades en uso, ganar dinero suficiente para vivir tranquilamente y aportar valor.

Durante mis años como estudiante creía firmemente que el sacrificio que estaba haciendo por sacar mi título alemán era el mejor camino para encontrar una carrera profesional satisfactoria. Durante un tiempo muy corto pareció que eso sí iba a suceder, cuando hice prácticas profesionales y trabajé para gente creativa que me inspiraba y me daba oportunidades de crecer.

Cuando terminé de estudiar (probablemente no era la mejor época para buscar trabajo en Alemania) y después de meses y meses en los que envié incontables CVs fui a entrevistas y busqué hasta debajo de las piedras por un trabajo para mi, después de que donde había hecho mis prácticas y trabajado como estudiante durante casi 2 años me dijeran que no me podían dar una mejor posición porque sus clientes eran alemanes, me di cuenta que el mundo no funcionaba como yo me lo imaginaba.

1 año después encontré un trabajo en algo relacionado con mi profesión, solo para que mi contrato de 6 meses no fuera renovado por falta de presupuesto.

Regresé a Ecuador emocionalmente exhausta, me habían ofrecido otro trabajo pero el sueldo no era mejor que el anterior y decidí que el sacrificio de estar lejos de mi país y de mi familia ya no tenía sentido.

Cuando regresé busque trabajos, de las pocas opciones disponibles ninguno estaba dispuesta a pagar lo mínimo que esperaba (que según mi esposo era muy bajo de por sí), así que empecé a trabajar por mi cuenta, y en unos meses tenía algunos clientes, libertad de horarios, libertad creativa y tiempo para mis proyectos personales.

Le di otra oportunidad a trabajar para alguien más en México, más como una forma de empezar una vida que con la esperanza de encontrar ese lugar que buscaba años atrás. Me topé con jefes abusivos, uno de ellos me dijo que no me veía haciendo cámara porque nunca me había visto con una en la mano.

Con mi autoestima por los suelos, y con una necesidad imperiosa de generar para mantenerme, decidí salirme completamente de mi area y encontré el que fue mi trabajo en la CAMEXA, trabajar en una cámara de comercio fue probablemente lo mejor que me pasó durante el tiempo que viví en CDMX, aprendí mucho, y me di cuenta que lo que pedía de mi lugar de trabajo no era imposible, no era imposible que me diera alegría ir todos los días a trabajar, tener una jefa que admirara y que me apoyara, disfrutar mi trabajo y crecer como persona, además de tener una buena paga, beneficios, días de vacaciones y enfermedad, entre muchas de las otras bondades que me dieron. Me di cuenta que si podía ser parte de un equipo y aportar, pero tal vez la industria creativa no me iba a dar ese tipo de trabajo, así que podía quedarme con ese trabajo y olvidarme de mis historias y mi creatividad, o podía intentar lo impensable y poner mi propio estudio creativo.

Llegué a pensar que yo estaba equivocada por querer ser tratada como un ser humano, por no querer ser explotada, mal pagada, pensé que yo era la que estaba mal, la que no era suficiente, la que no era capaz de conseguir uno de los buenos trabajos creativos, porque era extranjera primero, porque era mujer después, porque era ambiciosa, porque decía lo que pensaba….

Este estudio creativo que estoy empezando significa el principio y el fin de muchas cosas, y espero crecer lo suficiente para hacer una diferencia en mi industria.

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Las palabras parecen sobrar

Tal vez este blog no ha sido nada más que testigo de quien he sido. En todos estos años, pocas veces me han faltado las palabras para describir un momento.

Encuentro tanto amor, tanto apoyo a mi alrededor, como si el universo supiera que mensaje darme en cada persona que voy encontrando, en completa sincronía.

Todo me dice que es tiempo de dejar ir al ser racional, que la niña debe volver, que es tiempo. Quiero explorar la luz, explorar el mundo con ojos de principiante, dejarme sorprender con las pequeñas maravillas de cada día.

Siento tanto, pensar parece que solo frenara las cosas, me siento guiada de una forma que nunca antes había experimentado, me asusta, y me hace sentir bendecida.

Las palabras parecen sobrar.

 

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Me vine a vivir a Guadalajara o ¿cómo mudarse de ciudad y sobrevivir al proceso?

Una nueva ciudad, un nuevo hogar, nuevos lugares que se tornarán cotidianos, nuevos rostros que se volverán familiares. El cambio dicen es bueno, y así con un sabor agridulce me fui de CDMX para empezar de nuevo en Guadalajara. Pensaba que con el tiempo mudarse se haría más fácil, despedirse sería menos difícil, volver a empezar de cero sería rutina. Aún en lo predecible de mi vida de gitana de este nuevo milenio, vivo ese duelo de dejar mi querida y tormentosa Ciudad de México.

La experiencia no ha hecho el proceso diferente, pero sí me ha concedido un poco de confianza en que esta sensación de estar como pez fuera del agua es temporal, y tal vez lo que tengo para ofrecerte es el consuelo de que tu también te volverás a encontrar en tu nuevo lugar.

Somos seres de rutina

Tal vez hayas estado en tu zona de confort durante mucho tiempo, tal vez ya no sabes que es una zona de confort, de cualquier forma somos seres de rutina, encontramos consuelo en nuestros hábitos y rarezas. Ir a una ciudad diferente a vivir es una aventura pero tu sigues siendo tú. Encuentra tu nueva rutina, hay una nueva cafetería favorita esperándote con un café que nunca habías probado; hay una calle que conocerás como la palma de tu mano en unos meses. Es normal extrañar a dónde ibas a desayunar con tus amigos, porque sientes que no puedes remplazar muchas cosas de tu vida pasada, pero también hay nuevas rutinas esperándote, y cada día se sentirás menos extraño.

Busca una comunidad

Con el paso del tiempo me he dado cuenta que lo más importante en la vida es la gente que te rodea, he notado que ha sido más fácil volver a empezar si llego a una oficina y mis compañeros de trabajo me enseñan el lugar donde están los buenos tacos, o cuando era estudiante podía acompañarme de mis compañeros que se sentían tan o más perdidos que yo, y así. Pero encontrar a tu gente es un proceso, eso sí, quedándote encerrado en tu casa no es muy probable que los encuentres. Estudios de Yoga, coworking, clases de cocina, etc. El chiste es ponerse en la posición muy vulnerable de sentirse como el nuevo. Mientras me siento en el coworking y todavía no conozco a nadie me recuerdo que esto de ser la cara nueva también es temporal.

También se disfruta la novedad

En unos meses todo será rutinario, pero cuando apenas llegas es como ser un turista a largo plazo, puedes armar un plan diferente cada fin de semana, hacer paseos cortos a lugares cercanos, tomarte el tiempo de ver los lugares sin prisa, incluso podrías caminar y perderte en tu nuevo barrio. Y cuando puedas darle direcciones a alguien que no conoce el area, también podrías sentir orgullo, incluso emoción.

Nada es definitivo

Creo que ahora con el paso de los años quiero que las cosas funcionen, no quiero andar “pendejeando” por la vida, pero la verdad es que siempre hay una solución, una alternativa, si seguimos vivos hay opciones. Mudarse a una nueva ciudad es prueba de eso, y si a la final te das cuenta que ese lugar no es para ti, el mundo es bastante grande. Así que me lo estoy tomando un día a la vez, sin pensar mucho en el futuro, sin expectativas.

Por ahora solo puedo asegurarles que con cada cambio la vida se pone más interesante, y no cambiaría ninguna de mis mudanzas por nada en el mundo.

Desde Jalisco, cambio y fuera.

 

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Confiando en el proceso

¿Hay algo más paralizante que saber que tienes todo lo que necesitas para hacer lo que quieres y que lo único que te detiene son tus miedos irracionales? Cuando se acaban las excusas, solo queda aceptar que no somos capaces o lanzarnos a la aventura.

Esta semana rechacé un trabajo, en una empresa alemana, con un jefe buena onda, y mientras me escuchaba con voz no muy segura decir que no podía tomar el trabajo, una parte de mí se alegró, la otra estaba gritándome que reconsiderara la oferta.

Esta semana también empecé con el trabajo que será levantar mi nuevo emprendimiento, y lejos de sentirme emocionada, me levanto cada día con la pregunta que me acosa día y noche, ¿tiene sentido lo que estoy haciendo? y me encuentro con la única respuesta que tengo, si no lo intento, nunca lo sabré.

¿Qué es lo peor que podría pasar? Esa es la otra pregunta, y la respuesta no asusta, podría fallar, y a eso ya no le tengo miedo, pero tengo miedo de gastar mis recursos, mi energía, mis lágrimas, en algo que terminará decepcionándome…

Me doy cuenta que en realidad no sé si mi idea va a funcionar, pero no quiero hacer nada más en este momento de mi vida, no tengo may0res responsabilidades, fallar no sería fatal pero también existe la otra posibilidad de que funcione, todo indica que tengo una oportunidad, y estoy tomando ese poder y haciendo algo con él.

Se me olvida que esto es un proceso, que voy a intentar ciertas cosas, que algunas funcionarán, y otra no, eso está bien. Me olvido de todo lo que sé, de toda la gente que me apoya, incluso se me olvida que hay gente a la que (me cuesta hasta escribirlo) he inspirado con lo único que sé hacer, no rendirme (porque no me puedo imaginar otra cosa).

Así que aquí estoy, confiando en el proceso, el proceso que es la vida, y no se trata de ganar o perder, se trata de vivir, de esa lucha que te enciende, que te da sentido, me levanto temerosa, pero a la vez pienso que tengo taaaanto por hacer, y eso me da fuerza. Todavía hay tanto que quiero probar, hacer, pensar.

Escribo esto porque tal vez tu también necesitas como darle una oportunidad real a tus sueños, una oportunidad sin peros, sin expectativas, meterte de lleno, aunque te comas la camiseta.

Tu y yo nos merecemos esta oportunidad, cualquiera sea tu situación, cualquiera sea tu sueño, si la oportunidad se presenta, solo nos queda intentar.