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Me vine a vivir a Guadalajara o ¿cómo mudarse de ciudad y sobrevivir al proceso?

Una nueva ciudad, un nuevo hogar, nuevos lugares que se tornarán cotidianos, nuevos rostros que se volverán familiares. El cambio dicen es bueno, y así con un sabor agridulce me fui de CDMX para empezar de nuevo en Guadalajara. Pensaba que con el tiempo mudarse se haría más fácil, despedirse sería menos difícil, volver a empezar de cero sería rutina. Aún en lo predecible de mi vida de gitana de este nuevo milenio, vivo ese duelo de dejar mi querida y tormentosa Ciudad de México.

La experiencia no ha hecho el proceso diferente, pero sí me ha concedido un poco de confianza en que esta sensación de estar como pez fuera del agua es temporal, y tal vez lo que tengo para ofrecerte es el consuelo de que tu también te volverás a encontrar en tu nuevo lugar.

Somos seres de rutina

Tal vez hayas estado en tu zona de confort durante mucho tiempo, tal vez ya no sabes que es una zona de confort, de cualquier forma somos seres de rutina, encontramos consuelo en nuestros hábitos y rarezas. Ir a una ciudad diferente a vivir es una aventura pero tu sigues siendo tú. Encuentra tu nueva rutina, hay una nueva cafetería favorita esperándote que un café que nunca habías probado, hay una calle que conocerás como la palma de tu mano en unos meses, y sí es normal extrañar a dónde ibas a desayunar con tus amigos, porque sientes que no puedes remplazar muchas cosas de tu vida pasada, pero también hay nuevas rutinas esperándote, y cada día se sentirá menos extraño.

Busca una comunidad

Con el paso del tiempo me he dado cuenta que lo más importante en la vida es la gente que te rodea, he notado que ha sido más fácil volver a empezar si llego a una oficina y mis compañeros de trabajo me enseñan el lugar donde están los buenos tacos, o cuando era estudiante podía acompañarme de mis compañeros que se sentían tan o más perdidos que yo, y así. Pero encontrar a tu gente es un proceso, eso sí, quedándote encerrado en tu casa no es muy probable que los encuentres. Estudios de Yoga, coworking, clases de cocina, etc. El chiste es ponerse en la posición muy vulnerable de sentirse como el nuevo. Mientras me siento en el coworking y todavía no conozco a nadie me recuerdo que esto de ser la cara nueva también es temporal.

También se disfruta la novedad

En unos meses todo será rutinario, pero cuando apenas llegas es como ser un turista a largo plazo, puedes armar un plan diferente cada fin de semana, hacer paseos cortos a lugares cercanos, tomarte el tiempo de ver los lugares sin prisa, incluso podrías caminar y perderte en tu nuevo barrio. Y cuando puedas darle direcciones a alguien que no conoce el area, también podrías sentir orgullo, incluso emoción.

Nada es definitivo

Creo que ahora con el paso de los años quiero que las cosas funcionen, no quiero andar “pendejeando” por la vida, pero la verdad es que siempre hay una solución, una alternativa, si seguimos vivos hay opciones. Mudarse a una nueva ciudad es prueba de eso, y si a la final te das cuenta que ese lugar no es para ti, el mundo es bastante grande. Así que me lo estoy tomando un día a la vez, sin pensar mucho en el futuro, sin expectativas.

Por ahora solo puedo asegurarles que con cada cambio la vida se pone más interesante, y no cambiaría ninguna de mis mudanzas por nada en el mundo.

Desde Jalisco, cambio y fuera.

 

Filed under: Viajes

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Cyndi Caviedes is a Visual Artist. She is passionate about film, photography and life. Quito-Ecuador - Stuttgart-Germany - Mexico City-Mexico

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