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Suficiente

Es irónica la vida, aquí me encuentro, en este punto de mi vida, el que he estado imaginando desde hace 4 años, para lo que he trabajado incontables horas, y a punto de dar el paso decisivo, mi ego, mi bendito ego, me hace esa pregunta que me destroza. ¿Tienes lo que se necesita para hacer esto?

Me hace sentirme pequeña, insegura, tonta. Me paraliza y no me deja dormir, de pronto todo se volvió muy real.

¿Cómo responder esta pregunta? ¿Hay una respuesta correcta? La verdad es que solo lo sabré si doy el paso, si me arriesgo un día más. Nadie puede contestar esta pregunta por mi.

Algo en mí me dice que sí, me dice que soy lo suficientemente fuerte para soportar lo que viene, que puedo más de lo que me doy crédito. Entonces me levanto de mi silla y me digo a mi misma, tu puedes, me lo repito, me repito que soy increíble, y me doy aliento, saco pecho y hago mi pose de mujer maravilla, sonrío, aunque siento que me quiebro, aunque quiero llorar y meterme debajo de una piedra donde nadie me vea. Sonrío.

Hoy quiero decirte, que tú también debes decirte estas cosas, necesitas pararte frente al espejo, mirarte y decirte que eres maravillosa, que puedes lograrlo. Podemos mucho más de lo que nos damos crédito.

 

 

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No quiero vivir para el fin de semana

Hasta hace poco pensaba que tener mi negocio propio sería un viaje hacia la seguridad, hacia una entrada segura de dinero, hacia la independencia.

Ahora entiendo que el sentido de ser mi propia jefa es no tener miedo de fallar, es tener esa libertad de explorar lo posible, de crecer, para eso será necesario tener estrategias claro; pero saber que solo estoy limitada a mis propias creencias, ese es el principal objetivo, ser capaz de emprender el viaje, ser capaz de seguir caminando y aprendiendo.

No quiero una vida perfecta, segura. Quiero una vida en la que cada día cuente, en la que no viva para el fin de semana.

 

 

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El fuego

Los que me conocen saben que soy una de esas personas que cree con todo su ser en la magia, en los milagros y los ángeles, y en la mano de Dios en mi vida para bien, creo tanto en esto que tengo un tatuaje que me recuerda esto mismo. Aún así, mientras intentaba ser un adulto funcional, no lograba discernir como esa magia que ya había experimentado en otros aspectos de mi vida, podría revelarse en mi vida profesional.

Aunque es verdad que una parte mía es muy espiritual, otra es absolutamente práctica, escéptica y orientada a metas, por lo que cuando se trataba de mi carrera, no había logrado combinar estas dos partes de mi persona. Es más práctico hacer una lista de pros y contras que dejarse guiar por el universo.

Sin embargo, cuando más perdida me sentía, en medio de la oscuridad, pedí con todo mi corazón que se me mostrara el camino, y confié en que así sería. De pronto en mi vida profesional empezaron a pasar cosas que no tenían sentido, dejé todo lo conocido para empezar a trabajar de todos los lugares del mundo, en una cámara de comercio.

No entendía que era lo que estaba haciendo ahí, pero muy dentro mío sabía que era lo correcto, que tenía que aprovechar y aprender todo lo posible. Durante muchos meses tuve la oportunidad de distanciarme de mi antigua vida, y poco a poco empecé a entender porque Dios me había puesto ahí. Después de todo era exactamente lo que había pedido: un lugar en donde se apreciara mi trabajo, donde pudiera trabajar en equipo y ya no sola, que no fueran machistas y donde pudiera hacer los contactos que necesitaba para empezar en México.

Claro que no lo había pedido así como ahora lo escribo, pero es exactamente lo que deseaba, aunque no lo pudiera expresar. Lo que tampoco podía expresar era mi profunda nostalgia por Alemania y lo mucho que me negaba a dejar ir esa parte de mi.

Durante los meses de reflexión aprendí muchas cosas, algunas enseñanzas ya las he compartido, pero la más importante se cristalizó en los últimos meses, en los que de muchos lugares me llegó información valiosa para mi camino. La idea de la intuición no era algo desconocido para mí. Sabía que mi panza, esa sensación en el estómago que nos dice, esto no está bien, aunque a veces no sabemos porque, sabe mucho más que mi yo racional. Solamente no sabía como esa voz me iba a ayudar a conseguir lo que me había aludido durante muchos años, lograr establecerme en mi profesión.

A principios de año, siguiendo el consejo de mi coach, decidí que las palabras para este año serían confianza y diversión. La idea detrás de escoger una palabra, era que guiara mis desiciones de acuerdo a esa palabra, en mi caso palabras. Es así que empecé a hacerme estás preguntas cuando mi intuición me decía que algo no andaba bien. ¿Me estoy divirtiendo? ¿Confío en mi camino? ¿Confío en mis capacidades? ¿Confío en la mano de Dios en mi vida?

Así fue como empecé a afinar mi brújula interna, y tomé desiciones duras este año, desiciones que aún después de que sabía que las había tomado, no podía dejar de pensar que finalmente se me había aflojado un tornillo. Había por fin encontrado ese lugar que me daba una seguridad que no había conocido antes, y había logrado empezar mi maestría, pero algo me empujaba al abismo. Mi salud en deterioro y las cantidades masivas de estrés para mantener en coexistencia mis dos vidas terminó en un burn out espectacular.

Agobiada y enferma, podía sentir ese fuego dentro mío despertando y llamándome cada vez con una voz más fuerte, necesitaba confiar, y darme la oportunidad de dar el próximo paso, aunque significara dejar la seguridad que tanto me había costado encontrar.

Hoy voy confiada de la mano de Dios, y le pregunto a esa voz interior cada vez que voy a tomar una decisión importante, aunque sea de que color será mi nueva página web. A veces algo no fluye y lo dejo, confiando en que la respuesta está ahí esperándome, en el lugar menos esperado. Las dudas siempre están ahí, claro. Haber logrado afinar mi brújula solo me concede un poco de gracia a la hora de resolverlas.

Ya no llevo prisa, confío en mi camino y en que estoy encontrando mi voz en este mundo, estoy dejándome llevar a dónde no hay resistencia, donde puedo florecer, donde no necesito luchar.

 

 

 

 

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Tercera Iteración

Hace unos días escribía sobre mi proceso creativo, y mientras más lo pienso, más me doy cuenta de que la vida es un proceso creativo. Hoy en día el estigma de fallar se está perdiendo, cada vez hay más gente exitosa que habla de sus experiencias negativas y como sin ellas no habrían logrado el éxito. No hay forma de que todo salga perfecto la primera vez. Hay que lanzar esa idea al mundo y confiar en su propósito.

Por mi parte he tenido una buena cantidad de caídas y tropiezos, unos más grandes que otros, a veces me he juzgado mucho y no me he dado el crédito necesario. Me hubiera encantado que todo saliera bien la primera vez. Cuando fallar es inevitable, ¿cómo le sacamos el mayor provecho?

Prepárate mentalmente

Vas a fallar, así que lo mejor es no ser demasiado duro contigo mismo. Esto a mi me cuesta todavía mucho.

Mantén la mente abierta

Nuevas oportunidades surgen de los lugares menos esperados.

“El ave fénix necesita quemarse para nacer.” – Janet Fitch

A veces lo mejor que nos puede pasar es fallar, llegar al fondo, tomar distancia, perspectiva y volver a empezar de cero. Esta es tal vez una de las lecciones más duras que he tenido que aprender, pero también una de las más satisfactorias, porque en vez de mirar mis errores como el final del camino, ahora entiendo que son parte del mismo.

A veces nos tenemos que perder para encontrarnos.

Sé flexible

Como el bambú, me dice mi mamá. sé flexible como el bambú. Esta flexibilidad mental te ayudará a lograr acoplarte mejor a nuevas situaciones, a olvidarnos de esquemas antiguos y prejuicios. Si podemos entender a los que están a nuestro alrededor y nos adaptamos rápido, no batallaremos tanto cuando las cosas no salen como nos gustaría.

Honestamente, ser flexible es lo que me ha permitido mutar y encontrar diferentes facetas en una misma identidad, sin aferrarme demasiado a lo que pensaba que funcionaba. Si algo no funciona, cambia, muévete, prueba algo nuevo, no te aferres a lo que ya no es.

Se creativo para llegar a tus metas

Creo que una de esas cosas que se mal entienden cuando dan el consejo de ser flexible y mantenerse con la mente abierta es pensar que vamos a dejar nuestras metas. La verdad es que hay muchas formas de llegar a un mismo resultado, y podemos decidir explorar un camino menos transitado, tener el valor de alejarnos de las convenciones, para llegar a nuestra meta, de nuestra forma.

Si alguien me conoce, sabe que cuando una idea se me mete a la cabeza, llegaré hasta las últimas consecuencias. Esto a veces significa intentar disparates y locuras, pero ese camino que a nadie se le ocurre es perfecto para mis objetivos. Cada uno tenemos un camino único. También hay que recordar que nos vemos todo el tiempo bombardeados por historias de éxito instantáneo, eso muy pocas veces es cierto. Detrás de cada historia de éxito hay mucho más de lo que la gente cuenta.

Siente los momentos difíciles 

Ser vulnerable, que difícil, que necesario también. Las mayores lecciones las encontramos cuando estamos de rodillas. Se vale llorar. Necesitamos sentir lo que sea que nos suceda para poder aprender de ello.

Tómatelo con una pizca de humor 

La risa pone todo en perspectiva, recuerda: todo es temporal.

Apóyate en tu comunidad, familia y amigos 

Nadie en este mundo lo logra solo, no tienes que saberlo todo, ni hacerlo todo. Yo siempre quiero ser mujer maravilla y me da pena pedir ayuda, pero es una tontería, y he decidido que mi orgullo no se interpondrá en mi camino.

Haz una lista de las cosas que ganaste, las lecciones y lo que quieres cambiar.

Enjuaga y repite.

 

 

 

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Siesta = vaguería?

Son las 3 de la tarde, después de la comida me siento pesada, como de costumbre los ojos se me están cerrando. Durante muchos años me sentí culpable de sentirme así; cuando estaba en la universidad, las clases justo después de la comida eran insoportables, y mantener los ojos abiertos era una tarea titánica. Al salir de la universidad empecé a trabajar en casa, ahí descubrí que podía acostarme y cerrar los ojos unos minutos en las tardes. Los minutos pasaban muy rápido y de pronto despertaba 40 minutos después, sintiéndome muy culpable.

Mientras trabajé a más de una hora de mi casa, al regresar a casa en el taxi, a veces tampoco podía evitar dormirme, obviamente como era el final de mi día productivo no me sentía ya culpable, y tomando en cuenta que me levantaba a las 5 de la mañana, no me preocupaba mucho.

Apenas tengo unos días de regreso a trabajar desde casa y he tomado una actitud diferente con mis siestas, sobre todo al descubrir que grandes pensadores como Winston Churchill, Leonardo Da Vinci, Salvador Dali, o J.F. Kennedy tenían la costumbre de tomar siestas. Resulta ser que tomar una siesta en la mitad del día o varias micro siestas durante el día, puede ser altamente beneficioso.

Tomar siestas ayuda a reducir los niveles de estrés, aumentar la concentración, estar más alerta y hasta mejora nuestra memoria.

Esta es una de las grandes ventajas de trabajar desde casa. Hoy en día he logrado hacer las paces con mis ganas de cerrar los ojitos. En lugar de obligarme a mirar a la pantalla y concentrarme (con malos resultados), me acuesto 20 minutos, de forma que no alcanzo un sueño demasiado profundo. Cuando me levanto un poco somnolienta, me preparo un café y vuelvo a trabajar.

Increíblemente esta rutina me da 2 a 3 horas más de trabajo completamente concentrado, no siento que estoy peleando con mi naturaleza y soy mucho más eficiente, lo cual me hace sentir genial, porque quiero sacarle el mayor provecho a cada día. También soy más feliz, porque me siento fresca y tranquila.

Este es solo uno de los pequeños ajustes que he hecho en mi estilo de vida para ser una persona menos estresada, más productiva y más feliz. Estoy aprendiendo a escuchar a mi cuerpo, a aceptar los días en que no soy tan productiva, a confiar que estoy haciendo lo mejor posible, aunque se me cierren los ojos y quiera descansar.

Si no puedes tomar una siesta en el trabajo, puedes cerrar los ojos 1 minuto y respirar profundamente, este es el ejercicio que hacía durante el día en mi oficina. No es lo mismo que tomar una siesta, pero te ayudará a relajarte un poco.

Como dicen, descansar sí, desistir nunca.

 

 

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Mi proceso creativo

Desde febrero de este año comencé mi maestría en la Universidad Autónoma de Barcelona en Estrategia y Creatividad Digital. Sobra decir que estoy encantada con todo lo que estoy aprendiendo y con volver a ser estudiante. Además de que soy una nerd amante de la lectura, estoy disfrutando mucho aprender sobre creatividad publicitaria aplicada a lo digital. En una de nuestras clases nos dieron una tarea que me gustaría compartir con ustedes: dibujar nuestro proceso creativo. No soy la mejor dibujando pero creo que logré en una sola imagen explicar como sucede esto de crear ideas.

Normalmente empiezo pensando en la manera más sencilla de resolver el problema, pero estas no son las mejores ideas, poco después me daré cuenta de que debo indagar más en mi idea y tendré que pasar a pensar en acercarme al problema desde otro ángulo, puede ser que funcione, puede que no. La tercera idea o la tercera iteración de una idea suele ser lo mejor. Aunque parezca un proceso muy linear  a veces puedo estar con una idea en la cabeza durante días, y solo cuando la dejo en paz y me relajo, finalmente doy con la idea.

Hace unos días me decidí a crear de nuevo arte digital, traía una idea de combinar uno de mis retratos con algo más, solo porque tenía ganas de experimentar. Aprendí que la creatividad es un músculo que si no se ejercita se debilita, así que volví a mis andadas. Aqu í les muestro 3 imágenes del proceso en ningun orden específico, la imágen que me convenció la pueden ver en mi perfil de Instagram.

Ya me dirán si les gustó.

Con toda honestidad pienso que es importante aprender a jugar de nuevo, a probar cosas sin miedo de que no vayan a ningún lado. Creo que cuando crecemos, pensamos que debemos hacerlo todo perfecto, que no hay espacio para los errores, pero la creatividad vive de estos juegos en los que lanzamos ideas sin miedo, en los que nos damos la oportunidad de pensar en cosas “locas”. Adivinen que, las mejores ideas son las que son valientes, las que la gente piensa que no son normales. Perfecto es aburrido, no memorable.

¿Cuál es tu proceso creativo? ¿En qué estas trabajando/divirtiéndote ahora? Me encantaría que me lo compartas.

 

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De pie

No quiero dar consejos, ni pretender que después de leer este post tu vida habrá cambiado, no te ofrezco curas mágicas, ni renovar tus esperanzas, solo quiero compartirte lo que me mantiene en pie aún cuando las cosas se ponen difíciles, lo que me ha hecho no olvidar quien soy, ni mis sueños.

1.Primero yo

Lo sé, suena egoísta, egocentrico, narcisista, arrogante y ególatra, talvez lo sea. No podemos dar lo que no tenemos, así que aunque sea todo lo anterior, me cuido a mi misma, cuido de mi salud mental y física, y de mi felicidad. Me hace ser mejor persona no tener resentimientos, poder sonreír y tener una buena actitud con la vida. He aprendido a las malas que nadie te va a cuidar, que nadie velará por tus intereses.

Eso ha hecho que tomar ciertas desiciones difíciles sea más llevadero, también me ha ayudado a discernir rápido si una situación me está ayudando a conseguir mis sueños, o si solo me está deteniendo. Me doy cuenta ahora que he experimentado mucho en mi vida, porque cuando algo deja de aportarme a mi crecimiento, lo dejo ir rápido. Solo tengo esta vida.

2. No

Una palabra que aprendí a usar recientemente, en lugar de intentar complacer a todos, empecé a decir que no, a situaciones que no se sentían correctas, a personas tóxicas, a proyectos que no se alineaban con mis valores. Aprendí a poner límites y fui más feliz, y para mi sorpresa la gente me respeto más, porque yo empecé a respetarme a mi misma.

3. Creer

Creer con todo mi corazón en mi propósito. Cuando todo falla, cuando todo es oscuridad. Creer que todo tiene una razón, que no estoy sola, que el universo me está dando una oportunidad, aunque en ese momento siento que el mundo se viene encima. Creer, me ha hecho convertir los errores en aprendizajes, los tiempos difíciles, en oportunidades de crecimiento.

4. Aceptación

En todo momento, lo único que podemos hacer es aceptar lo que sucede y planear nuestra siguiente jugada. No hay forma de cambiar el pasado, y es inútil preocuparse por el futuro, pero podemos aceptar el ahora y sacarle el mejor provecho.

5. Todo es temporal

La vida es como el mar, la marea sube y baja. Hay olas grandes y momentos de calma, pero todo pasa. Nada es eterno, ni es para siempre. A veces pienso en esto cuando estoy feliz, y me siento tentada a no dejarme sentir el momento, solo porque sé que también es temporal, pero lo momentos de felicidad perdidos no harán que duela menos la tristeza.

6. Los milagros existen

Cuando hago un recuento de mi vida, me doy cuenta cuantas veces he presenciado milagros: mi existencia, en las cosas simples, y en sucesos que pasaron de ser sueños a ser realidades, sin que yo supiera muy bien como sucedió.

 

 

 

 

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Como no aprender a madrugar

Suena el despertador y lo único que quiero hacer es apagarlo. Son las 5:15 am hora a la que me he estado levantando durante los últimos 12 meses. Me levanto como zombie y empiezo mi rutina, yoga, vestirse, sacar a Ramona (mi perrita), café, en la puerta de la casa a las 6:00 am.

Quiero creer que me convertí en una persona madrugadora, pero creo que falta un ingrediente la motivación, aunque claro evitar el tráfico ha sido la mayor motivación, pero siento que sobrevivo, no que estoy viviendo el idea de los madrugadores, tener tiempo para todas las cosas importantes, dicen que por eso la gente se levanta temprano. Yo apenas siento que logro esto.

Me encantaba la idea de despertar antes de que saliera el sol, me encantaba pensar en meditar en la calma de la madrugada, en esas horas doradas entre las 4 y las 6 de la mañana.

Tal vez no todos debemos de madrugar, tal vez solo estoy peleando con mi genética.

Entonces empezó a pasar algo interesante, algo raro, añadí unos minutos de yoga y meditación (si me levanté más temprano, todavía), y empecé a disfrutar algunos momentos, lo “tranquila” que está la ciudad antes de que el sol salga, salir sin prisas, caminar en la terraza y mirar por un momento a la ciudad luminosa, darme cuenta de que estoy viva, y tengo todo un día más para vivir.

No sé como convertirme en una madrugadora, no tengo idea, en un mundo ideal no sería necesario madrugar… tal vez…

 

Honestamente quién se quiere levantar después de mirar esta carita…..

 

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De cuando deje de poner excusas por ser quien soy

La rara, la hippie, la diferente. Si, soy yo. Esta bien, quiero cosas diferentes, no quiero conformarme, no puedo quedarme quieta (pienso que es genético), tengo alma de gitana, tengo ganas de comerme el mundo, no quiero que me digan quien puedo ser, no acepto lo que se espera de mi. No quiero que me pongan etiquetas. 

Pase mucho tiempo pensando que un día encontraría mi tribu, mi gente y no tendría que ser diferente. Diferente ahora es mi bandera. Nadie que admire se conformó, nadie que piense que ha logrado algo con su vida siguió el guión que propone la sociedad. Nadie ha llegado a mucho esperando a quedar bien con todos.

Quise en algún momento ser invisible, pasar desapercibida, pensé en cambiar todo de mi. Si solo siguiera ese guión, estudia, cásate, ten hijos, jubílate, muere, tal vez viviría más tranquila. Fui miserable viendo que mi vida podía resumirse en una frase. Esa no soy yo, no creo que seas tu tampoco.

¿Por qué nos dejamos llevar por esa corriente? Tal vez por miedo, miedo a fracasar, a ser diferente, a que nos vean y digan que somos unos PERDEDORES.

Dejé de poner excusas por ser quien soy, por ser ambiciosa, por hacer lo que la mayor parte no están dispuestos a hacer, pero que yo si; y me enorgullece no quitar el dedo del renglón, traer el pelo rosa, ser creativa y organizada, ser trotamundos, ser una artista y una ingeniera. 

Dejé de hacerme pequeña porque soy mujer, porque soy muy joven, porque soy guapa.

Seré tan grande como mis sueños, y cuando me caiga me levantaré  más fuerte y más dispuesta a seguir con mi camino. No estoy dispuesta a dejar que nadie me haga sentirme menos.

Y ya era tiempo.

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Altibajos

Hace casi un año tuvimos que vivir una de las experiencias más difíciles y dolorosas de nuestra vida como adultos, con nosotros me refiero a mi y a mi esposo.

Todavía me duele el estómago cuando pienso en lo que ocurrió, cuando mi esposo con voz entrecortada me dijo que lo habían despedido de su trabajo. Ahora mientras lo escribo no suena trágico, ni fuera de lo normal, pero no fue el hecho de dejar de trabajar en algún lugar, fue la forma del suceso.

Mi esposo fue una de las primeras personas en trabajar en GitLab, fue el 9no empleado, en algún post de la compañía lo contaron entre los empleados fundadores. Durante el tiempo que estuvo ahí la empresa creció como la espuma y el fue uno de los pilares ya que durante meses fue la persona que dio soporte a los clientes, los mantuvo felices y ayudó a crecer al equipo con gente de primer nivel, esforzándose en encontrar a las mejores personas para su equipo.

Gitlab como muchas otras empresas empezó a padecer de los dolores de volverse una empresa grande. Desorganización, falta de liderazgo, y de procesos de recursos humanos, lo que en algún momento fueron los valores de la empresa como ser abierto y poder expresarte con confianza en que tu opinión contaba, rápidamente fue remplazada por una cultura en la que solo ciertas opiniones eran valoradas.

Mi esposo fue uno de los tantos empleados despedidos sin tacto, nunca es agradable tener que separar a alguien de la empresa, pero la forma que lo hicieron parecía buscar la humillación de alguien que había colaborado arduamente durante mucho tiempo. Tan solo días antes del viaje anual de la empresa para la que habíamos hecho gastos para poder ir y con la ilusión de meses de ver a sus compañeros, lo dejaron ir, sin aviso ni paga alguna, y ni siquiera por la gente que lo había contratado o que era directamente su jefe. Su jefe se escondió, y no dio la cara, el dueño del negocio tampoco dio la cara. Cobardes. En ese periodo salió gente muy valiosa de la empresa, no sólo mi esposo.

Imagino que preguntan que fue lo que causó el despido, tener la osadía de tener una opinión diferente, en un asunto insignificante. El ego de alguien era muy sensible.

Así sin piso, con nuestros corazones rotos, nos abrazamos y le dije a mi esposo que íbamos a salir adelante. Hicimos todo lo que se nos ocurrió para salir de esa situación.

Le recé mucho a la virgencita de Guadalupe, le prendí todos los días una velita. Un día me llamaron de una entrevista de trabajo para la Cámara Alemana y sin saber bien por qué iba (cero experiencia en comercio exterior), me arreglé para la entrevista, a la entrada del German Centre hay varias banderas, y la que más me llamó la atención fue la de Baden-Württemberg. Entré al edificio y encontré el logotipo de mi banco en Alemania. No pude evitar sino sonreír, era como si Dios estuviera dándome una señal, era como si Alemania me estuviera recibiendo de nuevo. (Nótese la ironía).

Si no hubiera sido por este suceso nunca hubiera aplicado al trabajo de la Cámara Alemana, pero ahora sé que fue lo mejor que me pudo haber pasado. Días antes de que todo se viniera abajo yo estaba terriblemente asustada de empezar una nueva etapa en México, no sabía por donde empezar y de nuevo le pedí a Dios que me guiara, que me ayudara. Durante todos los meses que he trabajado asesorando a empresas he aprendido mucho sobre la economía, sobre hacer negocios, sobre los retos de los empresarios, sobre sus deseos, y además he formado una red de contactos muy valiosa, algunos de los cuales ahora son amigos muy queridos. De cero a VIP.

Teníamos que ser arrollados para dejar todo lo que ya no nos servía, fue un golpe duro, pero nos enderezó, nos dio una nueva dirección. No somos las mismas personas, crecimos, maduramos, nos transformamos, nos fortalecimos.

Hoy mi esposo trabaja en una empresa con ideales que van con sus valores, está tranquilo, le pagan mejor, y hay menos presión.

Yo redefiní mis metas para los próximos 20 años. En poco tiempo lanzaré un nuevo emprendimiento, al que no me hubiera atrevido hace un año.

Fue horrible, sí. Cambiaría algo, no.

“La vida es la mejor maestra. La mayor parte del tiempo la vida no te habla, sólo te empuja de un lado al otro. Con cada empujón te dice: Despierta, hay algo que quiero que aprendas”.

“El fracaso derrota a los perdedores e inspira a los ganadores”

Robert Kiyosaki – Padre Rico, Padre Pobre.