Han pasado varios meses desde que escribí en el blog, me acuesto en mi cama al final del día, molida, con un cansancio que parece no terminar y en el silencio, mientras hago a mi niño dormir, escribo en mi mente. Los posts nunca llegan a concretarse, y es que hay tanto que quiero escribir y contarles. Quiero contarles de las cosas hermosas y retadoras de la maternidad, de como es criar a un niño que demanda mucho, que es inteligente, curioso, lleno de vida y de energía. Quiero contarles de lo que es hacer este documental hermoso que es Corazón de Maíz, quiero contarles de nuestras aventuras, de los progresos, de las veces que quiero tirar la toalla. También quiero contarles de mis perspectivas de nuestro trabajo como cineastas en cara a la inteligencia artificial. Quiero contar tanto. Pero el tiempo parece para crear es tan corto, y lo uso estratégicamente para terminar Corazón de Maíz. Entramos en una etapa crítica de buscar apoyo, de buscar quien crea en el proyecto para poder terminarlo.
En estos pocos minutos que he encontrado el tiempo y la energía para sentarme y escribir, tengo apenas 10 minutos antes de tener que seguir, no sé ni que escribir, y eso es mi vida actual, es intentar robarme pedacitos de tiempo para mis intereses, no dejarlos morir creo que es tan importante, no perderme entre el trabajo y las responsabilidades. A la vez estoy disfrutando intensamente ser mamá de este niño hermoso que es Benjamín, aunque ayer casi lloro en la piscina porque otra vez no quería salir y temía tener que arrastrarlo llorando al cambiador (buenas noticias, parece que me vio tan triste y le hablé con el corazón en la mano que el niño de 3 años se apiadó de su madre y salió sin berrinches ni llantos). Estoy intentando estar más presente en el mundo real, paso mucho tiempo con mi niño y con mi mami, eso significa que tomo menos fotos, subo menos de mi vida al internet, y reviso menos lo que hacen los demás. Creo que también mucha de mi generación está también en la misma vibra intentando vivir más y consumir menos. Estar tanto en el celular no es bueno para nuestra salud mental.
Así que en estos minutos y con música de Tiësto a todo volumen en la mesa de mi comedor, les quiero contar que hemos tenido dos avances increíbles en el documental, que este año terminaremos la parte de las filmaciones y que seguimos trabajando apasionadamente, descansando pero sin rendirnos, demasiado orgullosa de lo que hemos logrado teniendo en cuenta las circunstancias.
Entre otras cosas personales estoy emocionada de tomarme también unas merecidas vacaciones, después de que mi amada perrita Ramona estuvo hospitalizada demasiadas veces las últimas semanas, y la carga emocional de la familia entera, necesito agua, necesito mar, necesito buffet desayuno 5 días seguidos y no tener que preocuparme por lavar la ropa o cocinar.
Se acaban estos minutos preciosos que tengo para contarles cosas, y me pregunto si no sería lindo tener un podcast con alguna amiga para charlar de las cosas importantes, pero también de las cosas menos trascendentales pero divertidas de la vida, como que libro estoy leyendo (spoiler: 3 libros y ninguno en realidad) o que concierto muero por ir: Natalia Lafourcade viene y quiero ir pero no sé con quién.
Extraño este espacio y extraño contarles cosas, pero por el momento este es el tiempo que he tenido.
Cambio y fuera desde el Satélite de Venus.









