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Escoger la esperanza en un país roto

¿Por qué decidí a pesar de todo quedarme en México?

México es mi país, aquí nací, pero mi situación es muy diferente a la de muchas mexicanas, yo sí escogí México, escogí volver después de una ausencia prolongada, después de vivir la mayor parte de mi vida en otros lugares. Volví por nostalgia de ese México de mi infancia, por el olor de mi Ciudad de México, por el sabor de una jícama, por esa sensación de recuperar un pedazo de mi propia historia, de entenderla mejor.

No sabía que llegaría en uno de esos momentos en que mi país de nacimiento se convulsiona, estos primeros años han estado enmarcados en terremotos, creciente violencia y el tema más doloroso tal vez ha sido ver como las mujeres de este país están siendo tratadas;  como yo misma he sido tratada por jefes abusivos, como me siento en la calle cuando camino sola, como me siento cuando me subo a un uber en falda, cuando les pido a mis amigas que me avisen cuando lleguen a casa.

A pesar de todo aquí estoy, este año en junio cumplo 4 años en México, no veo una fecha para irme. Este país me ha hecho confrontarme con mi mortalidad de una forma que nunca había experimentado, recuerdo claramente haber pensado que nos íbamos a petatear, a estirar la pata, a morirnos en ese bendito temblor en el 2017 poco antes del terremoto ese con el que comparto cumpleaños (2 veces). A partir de esa experiencia tuve pesadillas donde la alarma sísmica sonaba y yo me levantaba en la mitad de la noche desorientada, sin saber si la alarma realmente la estaba escuchando. No me fui entonces, vi como la Ciudad de México se reconstruía, como nos unimos después del terremoto, como lo peor que podría pasarnos nos pasó y sacó también lo mejor de nosotros. Recuerdo sentir un orgullo inmenso de ser chilanga, de saber que yo también compartía esta sangre guerrera de los mexicanos.

Luego sucedió un acto de violencia en mi colonia, a las 3 de la tarde, por la calle donde paseaba a mi perrita, mataron a balazos a un cantante, el asesino se fue de la escena del crimen caminando (según reportan), mi esposo escuchó los balazos, pensamos que eran cuetes. Viví aterrorizada durante semanas, me negaba a pasar por el sitio donde un hombre había sido asesinado a plena luz del día. Me imaginaba el horror de estar en el lugar equivocado, a la hora equivocada.

Entonces empecé a pensar muy seriamente en irme, irnos, sacar a mi esposo de este país donde los asesinos se van sin prisa, porque la impunidad se los permite. Odie que mi ambición nos hubiera puesto en un lugar tan caótico, pero los meses pasaron, no volvió a pasar nada en la colonia, leí mucho sobre la violencia en México y empecé a mirar a la policía con otros ojos. No en este país no se puede confiar ni en la policía.

¿Por qué no irme entonces? Mi familia me recibiría feliz en Quito, una ciudad donde mi peor miedo es que me roben en la ecovía, podría regresar a Stuttgart la ciudad donde aprendí a caminar sola de noche y no tener miedo.

Esta decisión no ha sido racional, lo lógico sería irnos, pero a la vez, siento que no he terminado mi misión aquí, siento que es aquí donde debo estar. No se siente bien salir corriendo (otra vez), no se siente bien irse sin alcanzar mis metas, no se siente bien escapar. Cada vez que pienso en vivir en otro lugar me hace sentir que siempre estaría preguntándome como sería mi vida aquí, siendo una mujer latina en el medio audiovisual siento que las mejores oportunidades para mi están aquí, que aquí tengo una oportunidad de ser la persona que quiero ser.

También he enfrentado el tema de la muerte de frente, porque todos vamos a morir, pido una muerte rápida y sin dolor, pero sobre todo pido una vida bien vivida, pido vivir siendo fiel a mi misma lo más que pueda. Si he reflexionado tanto de la muerte también he reflexionado sobre la vida, sobre lo que puedo aportar, aquí tal vez puedo aportar más, aquí tal vez necesito estar, tal vez tengo sí una misión que cumplir.

No creo en las coincidencias, a mi vida han llegado mujeres maravillosas (algunos hombres también), luchadoras, una de mis favoritas, mi coach me ha enseñado mucho de como ser mujer en este país, la he visto vivir sin miedo, vivir plenamente, vivir y no solo sobrevivir. Mis amigas, mis círculo de mujeres me ha enseñado tanto de ser mujer, aquí aprendí a decir vagina sin tapujos, aquí aprendí a ponerme minifalda y hablar con dueños de empresas sin sentirme rara, aquí aprendí que cuando una mujer algo se propone muy pocas cosas la pueden detener. Tal vez porque esta energía femenina es tan fuerte en este país no puedo irme, porque siento que pertenezco, siento que estamos rotas pero juntas nos levantamos, siento miedo, y siento esperanza.

Me quedo porque la esperanza es más grande. Las cosas buenas son más, y no estoy lista para rendirme.

 

Foto de una maravilloso día creando magia con esta pequeña de ojos vivaces. A su mamá le debo más de lo que ella se puede imaginar. 

Filed under: Creatividad

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Cyndi Caviedes is a Visual Artist. She is passionate about film, photography and life. Quito-Ecuador - Stuttgart-Germany - Mexico City-Mexico

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