comment 0

Siesta = vaguería?

Son las 3 de la tarde, después de la comida me siento pesada, como de costumbre los ojos se me están cerrando. Durante muchos años me sentí culpable de sentirme así; cuando estaba en la universidad, las clases justo después de la comida eran insoportables, y mantener los ojos abiertos era una tarea titánica. Al salir de la universidad empecé a trabajar en casa, ahí descubrí que podía acostarme y cerrar los ojos unos minutos en las tardes. Los minutos pasaban muy rápido y de pronto despertaba 40 minutos después, sintiéndome muy culpable.

Mientras trabajé a más de una hora de mi casa, al regresar a casa en el taxi, a veces tampoco podía evitar dormirme, obviamente como era el final de mi día productivo no me sentía ya culpable, y tomando en cuenta que me levantaba a las 5 de la mañana, no me preocupaba mucho.

Apenas tengo unos días de regreso a trabajar desde casa y he tomado una actitud diferente con mis siestas, sobre todo al descubrir que grandes pensadores como Winston Churchill, Leonardo Da Vinci, Salvador Dali, o J.F. Kennedy tenían la costumbre de tomar siestas. Resulta ser que tomar una siesta en la mitad del día o varias micro siestas durante el día, puede ser altamente beneficioso.

Tomar siestas ayuda a reducir los niveles de estrés, aumentar la concentración, estar más alerta y hasta mejora nuestra memoria.

Esta es una de las grandes ventajas de trabajar desde casa. Hoy en día he logrado hacer las paces con mis ganas de cerrar los ojitos. En lugar de obligarme a mirar a la pantalla y concentrarme (con malos resultados), me acuesto 20 minutos, de forma que no alcanzo un sueño demasiado profundo. Cuando me levanto un poco somnolienta, me preparo un café y vuelvo a trabajar.

Increíblemente esta rutina me da 2 a 3 horas más de trabajo completamente concentrado, no siento que estoy peleando con mi naturaleza y soy mucho más eficiente, lo cual me hace sentir genial, porque quiero sacarle el mayor provecho a cada día. También soy más feliz, porque me siento fresca y tranquila.

Este es solo uno de los pequeños ajustes que he hecho en mi estilo de vida para ser una persona menos estresada, más productiva y más feliz. Estoy aprendiendo a escuchar a mi cuerpo, a aceptar los días en que no soy tan productiva, a confiar que estoy haciendo lo mejor posible, aunque se me cierren los ojos y quiera descansar.

Si no puedes tomar una siesta en el trabajo, puedes cerrar los ojos 1 minuto y respirar profundamente, este es el ejercicio que hacía durante el día en mi oficina. No es lo mismo que tomar una siesta, pero te ayudará a relajarte un poco.

Como dicen, descansar sí, desistir nunca.

 

 

Filed under: Creatividad

About the Author

Posted by

Cyndi Caviedes is a Visual Artist. She is passionate about film, photography and life. Quito-Ecuador – Stuttgart-Germany – Mexico City-Mexico

Leave a Reply