Monthly archives of “October 2019

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No estoy segura de a donde voy….

Justo cuando piensas que lo tienes todo resuelto, la vida te lanza una bola rápida, de pronto ya nada tiene sentido. Así he estado los últimos días, confundida, sin entender para que te esfuerzas tanto en planear, en avanzar si la vida hace lo que quiere…

Creo que tal vez me he enfocado en hacer que las cosas funcionen, y cuando me asusto porque mis planes se van a la basura me cuesta quedarme quieta en mi inconformidad, me cuesta no hacer nada, porque siempre he pensado que hay que actuar para resolver las situaciones que se nos presentan.

Tal vez quedarme en silencio y sentir es lo más difícil, y esperar a que desde dentro desde la intuición se revele el siguiente paso, lo que se sienta correcto en ese momento sin tener nada que ver con el resto de nuestra vida.

Creo que parte de mis valores es mirar hacia adentro, y contestar preguntas incómodas para vivir de forma auténtica a mi yo del día de hoy. Cada día cambiamos y nuestros sueños también van cambiando, lo que ayer me emocionaba no tiene porque emocionarme hoy, y eso está bien.

Estoy tomándome esta nueva etapa simplemente como una nueva aventura, una que no me imaginé nunca tener, no estoy segura de a donde lleva este camino, pero tengo que confiar que a pesar de no ver la línea de meta, todo tiene un propósito, que estoy viviendo y no sobreviviendo, que estoy dando en donde puedo.

No estoy segura a donde voy, no estoy segura de nada realmente, y supongo que hay tiempos así en la vida. Estoy trabajando para estar bien con eso….

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La vida me dio limones y ahora tengo un estudio creativo

Nunca me imaginé que a los 32 años iba a estar empezando un estudio creativo, parecería que mi sueño se ha convertido en realidad, y en muchos aspectos este emprendimiento, Cuturpilla37 es el resultado de un largo camino que empezó cuando me di cuenta que mis sueños no iban a realizarse.

Mucho antes de llegar a México ya había abandonado la idea de ser contratada por una empresa que me valorara y empoderara a ser mi mejor versión. Siempre en busqueda de mi tribu pensé que como adulto la encontraría en el trabajo, que un día alguien vería mi potencial y me ofrecería la oportunidad de contribuir a algo más grande que yo misma. Solo quería poner mis habilidades en uso, ganar dinero suficiente para vivir tranquilamente y aportar valor.

Durante mis años como estudiante creía firmemente que el sacrificio que estaba haciendo por sacar mi título alemán era el mejor camino para encontrar una carrera profesional satisfactoria. Durante un tiempo muy corto pareció que eso sí iba a suceder, cuando hice prácticas profesionales y trabajé para gente creativa que me inspiraba y me daba oportunidades de crecer.

Cuando terminé de estudiar (probablemente no era la mejor época para buscar trabajo en Alemania) y después de meses y meses en los que envié incontables CVs fui a entrevistas y busqué hasta debajo de las piedras por un trabajo para mi, después de que donde había hecho mis prácticas y trabajado como estudiante durante casi 2 años me dijeran que no me podían dar una mejor posición porque sus clientes eran alemanes, me di cuenta que el mundo no funcionaba como yo me lo imaginaba.

1 año después encontré un trabajo en algo relacionado con mi profesión, solo para que mi contrato de 6 meses no fuera renovado por falta de presupuesto.

Regresé a Ecuador emocionalmente exhausta, me habían ofrecido otro trabajo pero el sueldo no era mejor que el anterior y decidí que el sacrificio de estar lejos de mi país y de mi familia ya no tenía sentido.

Cuando regresé busque trabajos, de las pocas opciones disponibles ninguno estaba dispuesta a pagar lo mínimo que esperaba (que según mi esposo era muy bajo de por sí), así que empecé a trabajar por mi cuenta, y en unos meses tenía algunos clientes, libertad de horarios, libertad creativa y tiempo para mis proyectos personales.

Le di otra oportunidad a trabajar para alguien más en México, más como una forma de empezar una vida que con la esperanza de encontrar ese lugar que buscaba años atrás. Me topé con jefes abusivos, uno de ellos me dijo que no me veía haciendo cámara porque nunca me había visto con una en la mano.

Con mi autoestima por los suelos, y con una necesidad imperiosa de generar para mantenerme, decidí salirme completamente de mi area y encontré el que fue mi trabajo en la CAMEXA, trabajar en una cámara de comercio fue probablemente lo mejor que me pasó durante el tiempo que viví en CDMX, aprendí mucho, y me di cuenta que lo que pedía de mi lugar de trabajo no era imposible, no era imposible que me diera alegría ir todos los días a trabajar, tener una jefa que admirara y que me apoyara, disfrutar mi trabajo y crecer como persona, además de tener una buena paga, beneficios, días de vacaciones y enfermedad, entre muchas de las otras bondades que me dieron. Me di cuenta que si podía ser parte de un equipo y aportar, pero tal vez la industria creativa no me iba a dar ese tipo de trabajo, así que podía quedarme con ese trabajo y olvidarme de mis historias y mi creatividad, o podía intentar lo impensable y poner mi propio estudio creativo.

Llegué a pensar que yo estaba equivocada por querer ser tratada como un ser humano, por no querer ser explotada, mal pagada, pensé que yo era la que estaba mal, la que no era suficiente, la que no era capaz de conseguir uno de los buenos trabajos creativos, porque era extranjera primero, porque era mujer después, porque era ambiciosa, porque decía lo que pensaba….

Este estudio creativo que estoy empezando significa el principio y el fin de muchas cosas, y espero crecer lo suficiente para hacer una diferencia en mi industria.

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Las palabras parecen sobrar

Tal vez este blog no ha sido nada más que testigo de quien he sido. En todos estos años, pocas veces me han faltado las palabras para describir un momento.

Encuentro tanto amor, tanto apoyo a mi alrededor, como si el universo supiera que mensaje darme en cada persona que voy encontrando, en completa sincronía.

Todo me dice que es tiempo de dejar ir al ser racional, que la niña debe volver, que es tiempo. Quiero explorar la luz, explorar el mundo con ojos de principiante, dejarme sorprender con las pequeñas maravillas de cada día.

Siento tanto, pensar parece que solo frenara las cosas, me siento guiada de una forma que nunca antes había experimentado, me asusta, y me hace sentir bendecida.

Las palabras parecen sobrar.