Monthly archives of “June 2018

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No quiero vivir para el fin de semana

Hasta hace poco pensaba que tener mi negocio propio sería un viaje hacia la seguridad, hacia una entrada segura de dinero, hacia la independencia.

Ahora entiendo que el sentido de ser mi propia jefa es no tener miedo de fallar, es tener esa libertad de explorar lo posible, de crecer, para eso será necesario tener estrategias claro; pero saber que solo estoy limitada a mis propias creencias, ese es el principal objetivo, ser capaz de emprender el viaje, ser capaz de seguir caminando y aprendiendo.

No quiero una vida perfecta, segura. Quiero una vida en la que cada día cuente, en la que no viva para el fin de semana.

 

 

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El fuego

Los que me conocen saben que soy una de esas personas que cree con todo su ser en la magia, en los milagros y los ángeles, y en la mano de Dios en mi vida para bien, creo tanto en esto que tengo un tatuaje que me recuerda esto mismo. Aún así, mientras intentaba ser un adulto funcional, no lograba discernir como esa magia que ya había experimentado en otros aspectos de mi vida, podría revelarse en mi vida profesional.

Aunque es verdad que una parte mía es muy espiritual, otra es absolutamente práctica, escéptica y orientada a metas, por lo que cuando se trataba de mi carrera, no había logrado combinar estas dos partes de mi persona. Es más práctico hacer una lista de pros y contras que dejarse guiar por el universo.

Sin embargo, cuando más perdida me sentía, en medio de la oscuridad, pedí con todo mi corazón que se me mostrara el camino, y confié en que así sería. De pronto en mi vida profesional empezaron a pasar cosas que no tenían sentido, dejé todo lo conocido para empezar a trabajar de todos los lugares del mundo, en una cámara de comercio.

No entendía que era lo que estaba haciendo ahí, pero muy dentro mío sabía que era lo correcto, que tenía que aprovechar y aprender todo lo posible. Durante muchos meses tuve la oportunidad de distanciarme de mi antigua vida, y poco a poco empecé a entender porque Dios me había puesto ahí. Después de todo era exactamente lo que había pedido: un lugar en donde se apreciara mi trabajo, donde pudiera trabajar en equipo y ya no sola, que no fueran machistas y donde pudiera hacer los contactos que necesitaba para empezar en México.

Claro que no lo había pedido así como ahora lo escribo, pero es exactamente lo que deseaba, aunque no lo pudiera expresar. Lo que tampoco podía expresar era mi profunda nostalgia por Alemania y lo mucho que me negaba a dejar ir esa parte de mi.

Durante los meses de reflexión aprendí muchas cosas, algunas enseñanzas ya las he compartido, pero la más importante se cristalizó en los últimos meses, en los que de muchos lugares me llegó información valiosa para mi camino. La idea de la intuición no era algo desconocido para mí. Sabía que mi panza, esa sensación en el estómago que nos dice, esto no está bien, aunque a veces no sabemos porque, sabe mucho más que mi yo racional. Solamente no sabía como esa voz me iba a ayudar a conseguir lo que me había aludido durante muchos años, lograr establecerme en mi profesión.

A principios de año, siguiendo el consejo de mi coach, decidí que las palabras para este año serían confianza y diversión. La idea detrás de escoger una palabra, era que guiara mis desiciones de acuerdo a esa palabra, en mi caso palabras. Es así que empecé a hacerme estás preguntas cuando mi intuición me decía que algo no andaba bien. ¿Me estoy divirtiendo? ¿Confío en mi camino? ¿Confío en mis capacidades? ¿Confío en la mano de Dios en mi vida?

Así fue como empecé a afinar mi brújula interna, y tomé desiciones duras este año, desiciones que aún después de que sabía que las había tomado, no podía dejar de pensar que finalmente se me había aflojado un tornillo. Había por fin encontrado ese lugar que me daba una seguridad que no había conocido antes, y había logrado empezar mi maestría, pero algo me empujaba al abismo. Mi salud en deterioro y las cantidades masivas de estrés para mantener en coexistencia mis dos vidas terminó en un burn out espectacular.

Agobiada y enferma, podía sentir ese fuego dentro mío despertando y llamándome cada vez con una voz más fuerte, necesitaba confiar, y darme la oportunidad de dar el próximo paso, aunque significara dejar la seguridad que tanto me había costado encontrar.

Hoy voy confiada de la mano de Dios, y le pregunto a esa voz interior cada vez que voy a tomar una decisión importante, aunque sea de que color será mi nueva página web. A veces algo no fluye y lo dejo, confiando en que la respuesta está ahí esperándome, en el lugar menos esperado. Las dudas siempre están ahí, claro. Haber logrado afinar mi brújula solo me concede un poco de gracia a la hora de resolverlas.

Ya no llevo prisa, confío en mi camino y en que estoy encontrando mi voz en este mundo, estoy dejándome llevar a dónde no hay resistencia, donde puedo florecer, donde no necesito luchar.

 

 

 

 

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Como vivir en CDMX y no morir en el intento

Acabo de cumplir 2 años viviendo en Ciudad de México, y tengo que admitir que nunca me hubiera imaginado todos los retos que supone vivir en una megaciudad, aún después de viajar por diferentes países y vivir en diferentes ciudades, hay muy pocos lugares que se comparen a esta ciudad. Aunque aún pienso que no hay forma de prepararse para lo que es esta ciudad, aquí van mis consejos de supervivencia.

1. Ubicación, ubicación, ubicación

Después de haber vivido a 5 minutos a pie de mi trabajo y luego a 1 hora (si me iba bien) de la oficina, entendí que el lugar donde vives y trabajas definirá por mucho tu calidad de vida en esta ciudad. Vivir cerca de donde trabajas no es necesarios, más bien diría es esencial a tu salud mental, física y espiritual. La cantidad de horas que he pasado en el tráfico durante los últimos meses me hace sentir que envejecí solo de lidiar con el tráfico. A las 6:30 de la mañana, hora gloriosa en la que estaba subiendo a Mordor (Santa Fe) ya el tráfico hace que avances por Av. Constituyentes a 5km/h.

También quieres considerar que donde vivas debe ser un lugar “relativamente” seguro y de preferencia con buena conexión al metro, o metrobus. Tener una parada de metro cerca puede hacer tu vida mucho más fácil. Santa Fe y Polanco son esos lugares que son dominados por los autos, así que es mejor que te acostumbres.

Si pueden trabajar desde casa, creo que esta es la mejor opción. Habiendo pasado por todas las otras opciones, esta es la que funciona mejor para mi.

2. Hay gente en todos lados

Si lo tuyo no son las multitudes, piensatelo 2 veces antes de venir a vivir aquí, somos muchos, y con muchos me refiero a 21 millones de personas, siendo la 9na ciudad con más aglomeración a nivel mundial. Aquí hay que llenarse de valor y de paciencia al salir a la calle. Una de mis amigas me visitó el año pasado y la pobre no podía creer que tenía que hacer fila, por todo. Si de casualidad te da por ir al centro en fin de semana, podrías ser arrastrado por el río de gente entre la calle Maderos y el Eje Central. Aquí una fotito para que se hagan a la idea.

Si tienen claustrofobia como su servidora, evitarán el transporte público en hora pico. Pero si no les queda de otra, prepárensen para aventarse, (lanzarse) para poder subir al metro, o metrobus, y renuncien a eso que le llaman espacio personal, también no lleven maletas abultadas, podrían quedarse atorados y pasar su parada.

Lo intenté una vez y me dió un ataque de pánico.

¿ Ya les dije que la hora pico empieza a las 6:30 de la mañana? No me pregunten a que hora acaba, estoy sospechando que no acaba hasta las 10 de la noche… a menos de que sea Diciembre… en fin.

3. Comer en la calle

Para ser chilango hay que tener estómago de acero, si acaban de llegar, les recomiendo no comer en los puestos callejeros, la venganza de Moctezuma es real y hará que se quieran arrancar las entrañas. Entre si te da colitis, gastritis o de plano una infección intestinal también es necesario comer el picante con mucho recelo, las salsas verdes suelen ser las más malévolas, prefiere las salsas rojas, o los chiles toreados. Cuando preguntes si algo pica, entiende que muy picante, significa que no te lo vas a poder comer y te va a hacer un hueco en la lengua. Si pica poquito a lo mejor y lo toleras, mejor pide tu comida sin picante y pide salsa aparte.

Después de varias malas experiencias en el departamento de las salsas, identificamos los lugares en los que las salsas están buenas y en los que no. Si es un restaurante con más caché, no hay mucho de que preocuparse, pero por seguridad pedimos la comida a domicilio sin salsa y le ponemos la casera que tenemos aquí.

4. Distancias

El chilango promedio tiene una noción de que es lejos y que es cerca que no dejaba de sorprenderme en mis primeras semanas, cuando preguntaba si estaba lejos o cerca y la respuesta casi siempre era que estaba cerca, pero para mi eso era ya lejos. 30 min en auto es cerca, 2 a 3 horas es lejos. Para que se hagan una idea. Es así que en a mi casi todo me queda cerca, claro, sin tráfico, vivo muy central en la colonia Narvarte, pero gracias al tráfico un traslado de 30 min puede demorar 2 horas.

La ciudad parece que no termina nunca, y se extiende en todas direcciones, cuando de pronto ya saliste de la ciudad y te encuentras en el Estado de México, que tampoco tiene fin.

Como dije al principio, vivir cerca de donde trabajan es vital.

5. Las quesadillas

No me pregunten porque, pero aquí las quesadillas también pueden no llevar queso. No se sorprendan cuando les pregunten si quieren su quesadilla con o sin queso.

6. Clima

Me encanta el clima de esta ciudad, tenemos 4 estaciones, aunque no se sienten de forma tan extrema. A partir de mayo, mes en que empieza a llover y hasta octubre aproximadamente, es recomendable llevar un impermeable o paraguas a donde sea que vayas. No importa si la aplicación del clima dice que habrá sol todo el día, de pronto puedes encontrarte en medio de una tormenta, que te arranca los calzones si no te los agarras bien. Después de lo que parece el fin del mundo con granizo, nuestra ciudad vuelve a tomar su condición de lago, pero no se preocupen, media hora después el sol sale.

7. Calidad del aire

No es por espantarlos, pero la calidad del aire en esta ciudad es regular o mala, tóxica en algunos momentos. No a todos les afecta tanto, pero si como yo sufren de problemas con sus vías respiratorias, podrán sentir más que una incomodidad, quedarse sin aire no será tan raro. La contaminación tiene efectos secundarios que uno a veces ni se imagina, como estar cansado todo el tiempo, dormir mal, y por ende estar más cansado, además de ser más propensos a enfermarse.

Para contrarrestar un poco de esta situación, he tenido que recurrir a dormir sin excepción con un purificador de aire, noté como después de comprarlo, volvía a levantarme con energía; también tengo instalada una aplicación en mi celular que me indica la calidad del aire, así si debo salir de casa me llevo un tapabocas para que me ayude un poco y lo último que compré fue un purificador de aire personal y portátil. Es la cosa más bonita del mundo y estoy segura de que mis pulmones lo apreciarán.

La Ciudad de México es uno de los lugares más divertidos para vivir, y los chilangos seguro sobreviviremos a cualquier cosa, cual cucarachas.

Dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte. Esperemos que sea así.